Funciones de la programación didáctica

La programación didáctica cumple unas funciones decisivas en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Aunque a veces se queda en un segundo plano porque prima el día a día en el aula, es importante seguir plan preestablecido que nos mantenga siempre en el camino hacia la consecución de objetivos y competencias.

¿Cuáles son las funciones de una programación didáctica?

Desde una perspectiva objetiva, la programación educativa no es más que un taco de papeles. Pero dentro hay información de gran valor. Y, ante todo, está cargada de buenas intenciones. Por eso la programación didáctica no debe quedar relegada al cajón de un despacho, debe ser un instrumento vivo y flexible que mejore el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Organizar el proceso de enseñanza-aprendizaje

Al fijarnos en las partes de la programación didáctica vemos cómo se percibe el proceso de enseñanza-aprendizaje desde una perspectiva global y lógica. Empezamos atendiendo al contexto, que va a influir claramente en el resto de la programación docente. Después fijamos unos objetivos y unas competencias. A continuación, ordenamos los contenidos del currículo y establecemos una metodología y unas actividades para trabajar todo lo anterior. Finalmente, evaluamos el proceso y la propia programación.

De esta forma, la enseñanza-aprendizaje no es lineal (con un principio y un fin), sino circular (el final es el principio). Y esto es importante porque nos permite reflexionar sobre nuestra labor docente y sobre la programación didáctica que hemos llevado a la práctica.

Reflexionar sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje

En la programación didáctica llevamos unas intenciones escritas. Luego hay que llevarlas a la práctica, y no siempre se consigue todo lo que se esperaba. Esto no quiere decir que no se alcancen los objetivos propuestos, sino que la programación didáctica debe ir adaptándose. Así, la evaluación que hacemos al final de o durante el proceso nos ayuda a preguntarnos en qué grado nuestra propuesta ayuda a los alumnos a aprender. Es decir, ¿esta actividad ha sido útil? ¿Se han entendido bien los contenidos que he explicado de esta manera? ¿Este ejempo ha ayudado a entender mejor tal concepto abstracto?

Está claro que si aún no has dado clase, no puedes responder a estas preguntas. Pero sí debes dejar hueco en tu programación didáctica a este espacio de reflexión, con el claro objetivo de mejorar cada año.

Establecer un hilo conductor

Hacer una buena programación didáctica es como tener un GPS. Vayas donde vayas, sabes que te va a guiar para que alcances tu destino. Sin una programación didáctica, se corre el riesgo de perderse por el camino, de que no haya una coherencia en las clases.

La programación didáctica, en este sentido, cumple la función de relacionar coherentemente todos los elementos de la programación docente para que la suma de las partes sea mayor que cada parte por separado. Me explico: los objetivos por sí solos son frases sin más. En cambio, cobran total sentido cuando los combinamos con los contenidos y con los estándares o resultados de aprendizaje. Estos, a su vez, se concretan en criterios de evaluación. Y el fin último de estudiar unos contenidos es que los alumnos aprendan a aplicarlos en la práctica para resolver problemas de la vida, es decir, adquirir competencias clave. Cada uno de estos apartados no tiene mucho sentido por sí mismo, pero cuando lo combinamos con los demás surge un plan bien fundamentado para enseñar y aprender.

Mantener la coherencia con el PEC

No vamos a negar que las programaciones didácticas tienen parte de burocracia. Pero es importante que quede por escrito cómo tu programación didáctica se va “incrustar” en el sistema educativo dentro de un centro. Por eso debes fundirte con el entorno. Si hay un plan de lectura, incluye actividades en esa línea. Si hay un plan de fomento de la biblioteca, plantea actividades en las que los alumnos deban consultar recursos de la misma. Si se trabajan temas transversales como la educación sexual o la actividad física, aporta ideas a estas propuestas desde tu programación.
El efecto que se consigue con esto es enriquecer el PEC con tu programación educativa y, a la vez, enriquecer tu programación con el PEC.

En definitiva, la programación didáctica cumple una serie de funciones necesarias para que todo funcione correctamente. No olvides que vas a dar clase dentro de un contexto y eso influye en tu programación. Pero, a la par, tu programación influye en ese contexto. Asimismo, recuerda siempre reflexionar sobre lo has hecho, lo que haces y lo que harás en un futuro. Como decimos siempre, cuanto más pienses y argumentes las decisiones de tu programación didáctica, más difícil será rebatirte.

¡Aprende más sobre la programación didáctica!

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