Los 4 pilares de la educación – Jacques Delors

En 1994, Jacques Delors publicó un ensayo titulado “Los 4 pilares de la educación“:

  • aprender a conocer
  • aprender a hacer
  • aprender a vivir juntos
  • aprender a ser

A pesar de su antigüedad, sigue siendo actual, pues plantea un cambio de paradigma pedagógico que aún debemos afrontar.

Qué son los 4 pilares de la educación

En este nuevo mundo, de ritmo frenético y rutina tecnológica, la educación ya no se basa en la adquisición de grandes cantidades de conocimientos en abstracto. Eso ya no es útil. La educación y la enseñanza debe centrarse en hacer al aprendiz capaz de aprovechar las oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida. Así, en lugar de acumular conocimientos, se desarrollan competencias clave que permiten aprovechar esas oportunidades de actualizar, aumentar y aplicar los conocimientos que ya se tienen.

Para conseguirlo, la educación ha de estructurarse entorno a cuatro pilares de conocimiento que sostengan este nuevo sistema. A continuación veremos cuáles son y cómo aplicar los 4 pilares de la educación.

Cuáles son los 4 pilares de la educación

1. Aprender a conocer

Aprender a conocer es dominar los instrumentos del saber. Por un lado, para descubrir y comprender el mundo que nos rodea y al que pertenecemos; por otro, para adquirir el placer por el conocimiento. De esta manera, hemos de procurar despertar el interés del alumno, transmitirle ese placer que hay oculto en el aprendizaje. Esto le motivará a investigar, a ahondar en los contenidos y sembrará este primer pilar de la educación.

Ventajas del pilar aprender a conocer

  • Comprender mejor el entorno al conocerlo también mejor.
  • Despierta la curiosidad intelectual.
  • Fomenta el pensamiento crítico.
  • Proporciona autonomía. El individuo puede procesar la información y adquirir juicios propios contra la manipulación o los prejuicios.
  • Mejora la cultura general sin desterrar la especialización. De hecho son las dos caras de una misma moneda. La cultura general enriquece la especialización en un área concreta, pues las mejores ideas surgen de la interacción con un entorno rico. Del mismo modo, favorece la colaboración entre asignaturas o materias.

Aprender a conocer supone aprender a aprender

Escribe Delors en su ensayo, en 1994, que, desde la infancia, estamos expuestos a un mundo de imágenes frenético frente a la televisión. Multitud de informaciones superfluas que pasan sin dejar huella. Ahora, con las nuevas tecnologías y las redes sociales, esta situación ha crecido exponencialmente. El antídoto a la superficialidad consiste en ejercitar la atención, la memoria y el pensamiento.

Atención

Ante el frenesí de imágenes y mensajes audiovisuales, incluso de las notificaciones del móvil, que nos distraen ante cualquier tarea, se debe trabajar la atención. ¿Cómo? Mediante la profundización y la permanencia en la tarea. Ofrecer actividades dinámicas, activas, participativas, que enganchen al aprendiz y sean capaces de mantener su atención desde su inicio hasta el final.

Memoria

En la actualidad contamos con numerosos recursos que almacenan información por nosotros. ¿Para qué vamos a aprender todos los ríos del mundo cuando podemos buscarlo en internet en unos segundos? Lo que Delors propone es seleccionar qué memorizar. Porque no debemos suprimir la memorización de la práctica escolar. Ahora bien, sí tenemos que elegir aquello que es importante memorizar y qué no. ¿Podemos obviar las tablas de multiplicar?

Pensamiento

Es una actividad intrínseca al ser humano. Podemos desarrollar un pensamiento deductivo o inductivo, dependiendo de la materia y del contenido trabajado. Ahora bien, no siempre hay que decidir entre una u otra; pueden convivir. Y, en verdad, es lo que sucede la mayoría de las veces.

Así, aprender a conocer es aprender a aprender. Significa dominar los instrumentos del saber, organizar las estrategias necesarias para adquirir nuevos conocimientos o ampliar los que ya se tienen. Este primer pilar de la educación permite a la persona seguir aprendiendo a lo largo de toda su vida, en contextos formales e informales.

2. Aprender a hacer

Una vez que los alumnos han adquirido los conocimientos, es importante darles utilidad: aprender a hacer. Asimismo, resulta indispensable adaptar la enseñanza a las demandas de la sociedad y del mercado laboral. Durante la revolución industrial, se necesitaba cualificar a trabajadores que realizaran tareas monótonas y repetitivas, como apretar tornillos. Ahora, el panorama ha cambiado radicalmente. Ahora esas tareas las realizan máquinas y el mercado laboral necesita trabajadores que diseñen, construyan y mantengan esas máquinas.

Aprender a hacer significa adquirir competencias básicas

Ya no se trata de enseñar a apretar tornillos, sino de tareas más complejas e intelectuales, en un entorno también más complejo. Así, no se requiere una cualificación concreta, sino una serie de competencias para saber comportarse socialmente, comunicarse adecuadamente, trabajar en equipo, solucionar conflictos, tener iniciativa o asumir riesgos. ¿Te suena de algo?

3. Aprender a vivir juntos

Guerras alrededor de todo el mundo. Imágenes de destrucción en la televisión. Situaciones lamentables ante las que sentimos frustración por no poder hacer nada. En este apartado, Jacques Delors se pregunta si esto se puede cambiar desde la educación. ¿De qué manera? Fomentando el conocimientos de los demás, de sus culturas y su espiritualidad.

La guerra económica de las naciones, que fomenta y premia la competitividad y el éxito individual a veces se extrapola a la escuela. Alumnos buenos que sacan buenas notas vs. alumnos malos que suspenden. Pero, ¿qué hay detrás? ¿Tienen todos las mismas oportunidades, el mismo contexto, el mismo apoyo socioeconómico?

Podemos aprender a vivir juntos en centros donde conviven personas de diferentes etnias, procedencias, religiones y culturas. Eso sí, creando un contexto común de igualdad, con objetivos y proyectos conjuntos, donde todos los niños tengan las mismas oportunidades, las mismas herramientas y puedan conocerse y respetarse; entenderse como iguales. Sembrado este espíritu, debe enseñarse a mantenerlo durante toda la vida.

Aprender a vivir juntos y la competencia básica de conciencia y expresiones culturales

Aprender a vivir juntos implica tomar conciencia de las semejanzas y de la interdependencia entre seres humanos diversos. La Geografía, la Historia, el Arte o los idiomas extranjeros favorecen la adquisición de esta competencia.

El conocimiento del otro comienza por el conocimiento de uno mismo. Solo así se puede entender y respetar a los demás. El segundo paso es fomentar la empatía. Ponerse en el lugar del otro, para entender sus costumbres, su cultura, su religión, etc. Es este el paso necesario para erradicar los prejuicios y el odio contra otras culturas.

Establecer objetivos comunes para aprender a vivir juntos

Cuando existe un objetivo compartido, las tensiones y rivalidades desaparecen por el deseo de alcanzar la meta. Encontramos ejemplos en el deporte o en actividades culturales. ¿Sabes por qué? Porque, como definió Maslow en su pirámide, tenemos la necesidad de afiliación o pertenencia, es decir, de ser parte de un colectivo y sentir afecto de y hacia los demás. Ser parte de un grupo y tener una meta común da sentido, no solo a la actividad, sino también a nuestro día a día.

4. Aprender a ser

La educación ha de contribuir al desarrollo global de la persona (en cualquier ley educativa encontrarás esta afirmación). El individuo adquiere una conciencia crítica y un pensamiento autónomo, a la vez que cultiva su mente, su cuerpo, su sentido estético, etc. Esto implica aprender a ser. La educación es un viaje interior para descubrirse a uno mismo y después descubrir a los demás e interactuar con ellos.

Lo más importante de este cuarto pilar es que la educación (centros, familias y sociedades) deben respetar la diversidad de personalidad, así como favorecer la creatividad en lugar de reprimirla. La estética, la cultura, el deporte,… contribuyen a ese viaje interior. Delors apoya la revalorización del arte, de la poesía, de la cultura oral para fomentar la creatividad y la imaginación. Y, a la vez, apoyar los otros 3 pilares.

Cómo aplicar los 4 pilares de la educación en el aula

Los cuatro pilares de Jacques Delors deben aplicarse en conjunto. Es decir, están interrelacionados entre sí, por lo que trabajar uno implica casi ineludiblemente trabajar los otros tres.

La manera de aplicar los cuatros pilares de la educación es a través de las competencias clave. Como has ido viendo, se pueden relacionar perfectamente cada uno de los 4 pilares con alguna competencia. Así, las actividades que permitan desarrollar la competencia Conciencia y expresiones culturales, fomentará el tercer pilar: aprender a vivir juntos.

Por último, has de sembrar los principios de estos cuatro pilares en cada alumno, para que pueda adquirirlos como propios e integrarlos a su vida a lo largo de los años.

Ejemplos de los 4 pilares de la educación

Aprender a conocer: Descubrir los huesos del esqueleto humano a través de una aplicación de realidad aumentada. Aprender a usar la biblioteca o gestores de información. Diseñar y elaborar una entrevista a un experto en la materia que estamos estudiando.

Aprender a hacer: Elaborar un circuito eléctrico. Tocar una escala en un instrumento musical. Escribir un comentario de texto.

Aprender a vivir juntos: Dibujar un mural sobre una temática determinada para adornar el pasillo o el patio. Preparar una función teatral, desde la interpretación, al decorado, el vestuario y la puesta en escena.

Aprender a ser: Actividades de meditación, relajación o reflexión. Redacciones sobre el tiempo libre o aficiones.

Conclusión de los 4 pilares de la educación

El aprendizaje a lo largo de toda la vida se sustenta en los cuatro pilares de la educación: aprender a conocer, aprender a ser, aprender a vivir juntos y aprender a ser. Es necesaria una educación apoyada en estos cuatro pilares para adaptar el sistema educativo a la actualidad y preparar a futuros trabajadores aptos para cubrir las nuevas necesidades del mundo moderno. ¿Cómo lo hacemos? A través de la metodología. Las competencias clave reflejan los principios de los cuatro pilares de la educación. Si diseñamos actividades que favorezcan el desarrollo de competencias, estaremos trabajando sobre los citados pilares. Aprender a conocer, a hacer, a vivir juntos y a ser contribuye a educar a personas competentes que puedan desenvolverse en la sociedad actual.

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7 Competencias clave LOMCE

1 comentario en “Los 4 pilares de la educación – Jacques Delors”

  1. Un documento muy importante que todo educador, autoridad, padre familia debe conocer y hacer trabajar juntos para el desarrollo social de nuestros estudiantes.

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