Metodología

Metodologías activas. 3 cosas que debes saber para integrarlas en tu programación didáctica

Las metodologías activas son aquellas que procuran un aprendizaje en el que el alumno toma acción. Es decir, en lugar de ser un sujeto pasivo, se convierte en el protagonista del aprendizaje con su actividad. Veamos alguna definición más y cuáles son las características de estas metodologías. Para terminar, veremos algunos ejemplos.

¿Qué son las metodologías activas según López (2005)?

Para tener un marco teórico en el que apoyar nuestra programación didáctica, en esta ocasión acudimos al autor Fernando López Noguero y a su libro Metodologías participativas en la enseñanza universitaria. En él define la metodología activa como:

un proceso interactivo basado en la comunicación profesor-estudiante, estudiante-estudiante, estudiante-material didáctico y estudiante-medio que potencia la implicación responsable de este último y conlleva la satisfacción y enriquecimiento de docentes y estudiantes.

Noguero, F. L. (2005). Metodología participativa en la enseñanza universitaria (Vol. 9). Narcea Ediciones.

Con esta definición de metodología activa de López (2005) se plantea una educación mucho más rica, al sustituir la comunicación profesor-estudiante por una intercomunicación de actores, recursos y medio. Así, por ejemplo, el profesor no es el único que posee la verdad, sino que también puede encontrarse en un libro o en un documental audiovisual (¡incluso en un videojuego!). Y a su vez el entorno se convierte en una oportunidad de aprendizaje constante que conecta el aprendizaje en el aula con el mundo real.

Características de las metodologías activas

Ahora que ya sabemos qué son las metodologías activas podemos entender mejor cuáles son sus características:

  • Es un sistema basado en la acción
  • El profesor actúa como guía en el aprendizaje
  • El alumno toma un rol activo para autogestionar su aprendizaje cada vez con mayor independencia
  • Fomenta el aprendizaje autónomo, también conocido como aprender a aprender
  • El discente es el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje
  • Se apoya en el trabajo colaborativo y fortalece la convivencia
  • Facilita el aprendizaje reflexivo y el pensamiento crítico
  • Hace al alumno más responsable de sus actos y de sus resultados
  • Vincula el aprendizaje al entorno, dando herramientas para resolver problemas reales

Ejemplos de metodologías activas

Cualquier forma de trabajar en clase que implique un rol activo en los alumnos vale como ejemplo de metodología activa, así que si tienes ideas innovadoras no tengas miedo de plasmarlas en tu programación. Eso sí, tampoco conviene pasarse innovando porque nunca sabes quién te va a valorar en las oposiciones.

Algunos ejemplos de metodología activa en los que puedes inspirarte son:

  • Flipped classroom
  • Aprendizaje basado en proyectos (ABP)
  • Aprendizaje basado en problemas
  • Aprendizaje basado en el pensamiento
  • Gamificación
  • Design thinking
  • Visual thinking
  • Simulación
  • Juegos de rol
  • Aprendizaje cooperativo
  • Ambientes o rincones

Ahora llega el momento de que pongas en práctica lo que acabas de aprender. Piensa en cómo quieres que sean tus clases y anota unas primeras ideas. Date un tiempo para reflexionar y después plantéalo de una manera más formal en tu programación didáctica. Y si quieres trabajar con mayor profundidad tu metodología, te espero dentro de la Academia Intrépidos.

Metodologías activas en la programación didáctica

A estas alturas puedes estar preguntándote si debes usar metodologías activas en tu programación didáctica y por qué. En la Orden ECD/65/2015, de 21 de enero, por la que se describen las relaciones entre las competencias, los contenidos y los criterios de evaluación de la educación primaria, la educación secundaria obligatoria y el bachillerato encontramos la respuesta:

Para potenciar la motivación por el aprendizaje de competencias se requieren, además, metodologías activas y contextualizadas. Aquellas que faciliten la participación e implicación del alumnado y la adquisición y uso de conocimientos en situaciones reales, serán las que generen aprendizajes más transferibles y duraderos.

Orden ECD 65/2015 en su ANEXO II

Por tanto, es la propia legislación quien nos dice que debemos usar metodología activas para mejorar el aprendizaje de los alumnos. Esto no quiere decir que no puedas usar otras estrategias más clásicas, como la exposición de contenidos, pero sí que el mayor peso metodológico caiga en estrategias activas como las que veremos a continuación. Pero antes vamos a ver cómo integrar las metodologías activas en la programación didáctica.

Metodología activa y competencias

Podemos empezar quizás por lo más obvio. Las metodologías activas ayudan a desarrollar las competencias clave y también las competencias de FP. Porque las competencias, precisamente, se basan en dotar a los alumnos de herramientas para resolver problemas. Y no unos problemas cualquiera, sino aquellos que pueden encontrarse en el día a día o en su sector productivo.

Metodología activa y objetivos

Si seguimos con los objetivos, podemos echar un vistazo a los objetivos generales de Educación Primaria y ver la estrecha relación que tienen con las metodologías activas. Veamos algunos ejemplos:

b) Desarrollar hábitos de trabajo individual y de equipo, de esfuerzo y de responsabilidad en el estudio, así como actitudes de confianza en sí mismo, sentido crítico, iniciativa personal, curiosidad, interés y creatividad en el aprendizaje, y espíritu emprendedor

LOE/LOMCE

En este caso, el objetivo b) nos indica que los alumnos deben trabajar individualmente y en equipo. Ya dijimos más arriba que las metodologías activas se apoyan en el trabajo colaborativo. Además, el alumnado debe esforzarse, ser responsable, tener iniciativa, ser curiosos y también críticos… Todo esto sería impensable sin metodologías activas.

f) Adquirir en, al menos, una lengua extranjera la competencia comunicativa básica que les permita expresar y comprender mensajes sencillos y desenvolverse en situaciones cotidianas

LOE/LOMCE

La última parte de este objetivo recalca la necesidad de implementar metodologías activas en el aula. Porque un nuevo idioma puede llegar a entenderse solo escuchándolo, pero para desdenvolverse en situaciones cotidianas necesitamos un rol proactivo.

Además, este objetivo f) conjuga explícitamente el propio objetivo con la competencia en comunicación lingüística (CCL) y la metodología.

i) Iniciarse en la utilización, para el aprendizaje, de las tecnologías de la información y la comunicación desarrollando un espíritu crítico ante los mensajes que reciben y elaboran

Otro ejemplo muy claro son las tecnologías. Es verdad que para utilizar las TIC hace falta ese rol activo, pero una vez dentro, no debemos dejar que los niños y jóvenes reciban mensajes de manera pasiva igual que lo hacían en clase hace unas décadas. Deben desarrollar ese pensamiento crítico, dudar del mensaje y aprender a contrastar la información.

Si los objetivos generales de etapa ya están orientados a la metodología activa, tus objetivos didácticas de las unidades pueden incidir mucho más en este sentido. Así que piensa cómo van a ser tus clases, cómo vas a integrar una metodología activa en tu programación didáctica y después plantea objetivos concretos para tus unidades que ayuden a los alumnos a aprender.

Descubre cómo integrar las metodologías activas en tu programación didáctica

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¿Qué es la metodología didáctica?

La metodología didáctica es el conjunto de estrategias, procedimientos y acciones organizadas por el profesor para facilitar el aprendizaje de los alumnos. Esas estrategias deben estar planificadas de manera consciente y reflexiva en la programación didáctica. Además, han de facilitar el logro de objetivos.

¿Qué es la metodología didáctica en la programación docente?

De acuerdo al Real Decreto 1105/2014, de 26 de diciembre, por el que se establece el currículo básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato, la metodología didáctica es:

conjunto de estrategias, procedimientos y acciones organizadas y planificadas por el profesorado, de manera consciente y reflexiva, con la finalidad de posibilitar el aprendizaje del alumnado y el logro de los objetivos planteados

RD 1105/2014, de 26 de diciembre, art. 1, apartado g)

En otras palabras, la metodología didáctica son las acciones que planteamos en clase para ayudar a los alumnos a aprender y lograr los objetivos que hemos puesto previamente. En este sentido, la metodología actúa de bisagra entre los objetivos y las competencias, y la evaluación. ¿Por qué? Porque al principio de nuestra programación didáctica ponemos unos objetivos que queremos alcanzar. Proponemos también unas competencias para desarrollar. Al final de la programación, tenemos los criterios de evaluación, los estándares de aprendizaje y los resultados de aprendizaje. Estos nos ayudan a medir en qué medida los alumnos han adquirido objetivos, competencias y contenidos. ¿Cuál es el puente entre estas dos partes? La metodología. Solo mediante acciones educativas podemos alcanzar unos objetivos, desarrollar competencias y asimilar contenidos. Ese es el papel de la metodología.

Además, debemos facilitar el aprendizaje de los alumnos. Es decir, no vale con ir a clase y soltar el rollo. Antes se hablaba de enseñanza a secas, pero ahora hablamos del proceso de enseñanza-aprendizaje, porque es un proceso bilateral. No es solo importante enseñar, sino también asegurarnos de que nuestros discentes aprenden. Y no se trata de enseñar a los alumnos que lo cogen todo a la primera. Tenemos que buscar la forma de hacer el aprendizaje sencillo, ameno. ¿Cómo? A través de actividades variadas que ilustren los contenidos para hacerlos comprensibles, poner ejemplos cercanos a los alumnos, tratar temas de interés para ellos, hacerlos partícipes, etc.

Estrategias metodológicas para la programación didáctica

Una estrategia es, según la RAE, un «conjunto de las reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento». Las estrategias metodológicas definen una forma de actuar de acuerdo a cómo se entiende la educación. Así que la mejor forma de ser original en tu programación didáctica es reflexionar sobre cómo entiendes tú la enseñanza y cómo puedes facilitar el aprendizaje. Nadie más llegará a tus mismas conclusiones.

Algunos ejemplos de estrategias metodológicas son:

  • Aprendizaje basado en proyectos
  • Aprendizaje basado en el juego
  • Aprendizaje por indagación
  • Mapas mentales
  • Lluvia de ideas
  • Juegos de rol
  • AICLE
  • Estudios de caso
  • Debates
  • Portafolios

Estos son solo algunos ejemplos. Seguro que puedes pensar muchos más. La clave está en cuáles vas a usar tú para facilitar el aprendizaje. Si quieres más ideas, puedes mirar este artículo sobre metodologías activas.

Ten en cuenta que puedes utilizar varias estrategias metodológicas. Por ejemplo, tu metodología puede basarse en el aprendizaje basado en proyectos, pero también puedes usar mapas mentales y portafolios.

¿Por qué es importante la metodología en la programación didáctica?

La metodología didáctica es el elemento diferenciador en las oposiciones. Los elementos curriculares son los mismos para todos los opositores, porque los dicta la ley. Sin embargo tu metodología es única. Si parte de tu reflexión, de tu personalidad, de tu forma de entender la educación, nadie más va a plantearlo como tú. Por eso es importante que dediques un tiempo a pensar: ¿cómo puedo facilitar el aprendizaje? Toma nota de tus ideas y elabóralas en tu programación.

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El proceso de enseñanza-aprendizaje

Con la evolución de las sociedades, el enfoque educativo ha dado también un giro al situar en el centro al alumno. Así, la enseñanza formal ya no es unidireccional; ahora tiene en cuenta al estudiante y se preocupa por que adquiera unos conocimientos. Por ello, hemos pasado de hablar de “enseñanza” a hablar del proceso de enseñanza-aprendizaje.

¿Qué es enseñar? Definición

Enseñar es un proceso de diseño y selección de estrategias para activar el aprendizaje en otras personas.

¿Qué es aprender? Definición

Por su parte, aprender significa adquirir conocimientos a partir de la experiencia. El aprendizaje produce cambios en la mente como consecuencia de las situaciones que experimentamos. Dichos cambios son duraderos y suelen traducirse en modificaciones de la conducta. Por ejemplo nos comunicamos exclusivamente de forma oral hasta que aprendemos a escribir. Entonces nuestra conducta cambia.

¿Por qué aprendemos?

Desde que nacemos, estamos en contacto con un rico entorno que nos educa desde direcciones muy distintas. La familia, la escuela y los gobiernos son agentes sociales que nos enseñan a comportarnos dentro de la sociedad a la que pertenecemos. A su vez, nos exigen unas habilidades, unas competencias para la conservación de la cultura y del equilibrio social.

En otras palabras, la sociedad exige respuestas a sus necesidades y para ello nos educa constantemente. Por eso han aparecido las competencias con la LOMCE y por eso han surgido asignaturas de robótica en los currículos. Porque la sociedad demanda personas cualificadas para crear, diseñar y mantener robots.

Como la escuela forma a estos futuros trabajadores, debe asegurarse de que aprender adecuadamente para responder a las necesidades de la sociedad.

Definición de enseñanza-aprendizaje

El concepto de enseñanza-aprendizaje se refiere a un proceso bilateral en el que es tan importante aprender lo que se enseña como enseñar lo que se aprende. Es decir, son dos conceptos que van ligados y sin el uno el otro no puede existir.

El hecho de enseñar no siempre significa aprender y aprender no siempre es el resultado de una enseñanza. Piensa en las personas autodidactas. Aunque nadie les enseña, aprenden. En el extremo opuesto, puede ser que nos enseñen, por ejemplo, a dibujar el rectángulo áureo o dorado, pero no lo aprendamos y a largo plazo lo olvidemos. En resumen, enseñanza no siempre es igual a aprendizaje. Es la razón por la cual se pone el énfasis en este binomio.

Enseñar requiere una intencionalidad. Así, nosotros, como profesores, nos ponemos al frente de la clase para ayudar a los alumnos a aprender. Y lo hacemos siguiendo una estrategia, formulada en la programación didáctica.

Aprender implica una actitud activa y abierta, basada en la experiencia y que provoque cambios en la mente.

El proceso de enseñanza-aprendizaje

Como ya explicábamos, el profesor, al frente de la clase, muestra unos contenidos a los alumnos, los cuales estos deben captar y elaborar. Esos contenidos salen del currículo y se materializan en actividades con las que desarrollar competencias y alcanzar unos objetivos. El proceso de enseñanza-aprendizaje tiene lugar en un aula, con unos medios y unos recursos disponibles, y, a su vez, dentro de un contexto social, cultural e histórico. Complejo, ¿verdad? Vayamos por partes.

Enseñanza-aprendizaje en la programación didáctica

  1. Enseñamos a través de unos contenidos, impuestos por el currículo.
  2. Para facilitar el aprendizaje, diseñamos actividades.
  3. Con las actividades el alumno experimenta y, en consecuencia, aprende.
  4. Las actividades permiten desarrollar unas competencias, adquirir unos conocimientos y lograr unos objetivos.
  5. Estas actividades se desarrollan en clase, dentro de un contexto específico.
  6. Ese contexto determina el proceso de enseñanza-aprendizaje. No es igual en Infantil, que en Primaria, en Secundaria, FP o en enseñanza para adultos. Tampoco es igual un grupo de alumnos de clase alta, media o baja. Ni tener una clase más o menos heterogénea. El contexto es el punto de partida.
  7. Con la evaluación comprobamos si el alumnado ha aprendido, cuánto y cómo: si han logrado alcanzar los objetivos propuestos, si han adquirido las competencias necesarias, si han asimilado los contenidos. La evaluación por estándares y criterios de evaluación nos darán las respuestas.

Como ves todo está relacionado y es coherente. La programación didáctica se diseña con el objetivo de optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Si formulas unos objetivos adecuados, unas actividades conforme a los contenidos del currículo y que ofrezcan experiencias diversas a los estudiantes, un desarrollo dinámico de las competencias clave y una evaluación lógica, tendrás hecha una programación perfect.

Cómo hacer una Webquest

La sociedad avanza a un ritmo vertiginoso marcado por la tecnología. La educación no puede quedarse atrás. Por eso cada vez cobran más relevancia las metodologías activas que ingran TIC en el aula. En esta ocasión vamos a ver qué es y cómo hacer una webquest.

¿Qué es una webquest?

El término webquest viene de la unión de dos palabras inglesas: ‘web’ (la red, Internet) y ‘quest’ (cuestionario). Por tanto podemos dar ya una definición de webquest: cuestionario en la red.

Cómo crear una webquest

Google Sites

Con la nueva ley de educación (LOMCE) impulsando las competencias básicas o clave y su integración en nuestras programaciones didácticas, debemos buscar nuevas formas de enseñar. Buscamos, pues, actividades innovadoras que motiven a un alumnado de nativos digitales. Tarea no siempre fácil. Por ello, vamos a ver cómo hacer una webquest de manera sencilla.

  1. Ve a Google Sites.
  2. Crea un Nuevo Google Site. Verás esta pantalla:

3. Pulsa el botón rojo de abajo a la derecha para empezar.

4. Empieza a trabajar. En la columna de la derecha tienes todas las herramientas que necesitas (texto, imágenes, inserciones web o archivos de tu Google Drive). Puedes añadir también botones, vídeos desde YouTube y otros elementos para hacer tu Webquest práctica y bonita a la vez. Asimismo, puedes crear páginas y cambiar el tema, en las otras dos pestañas de esa columna de la derecha. A la izquierda, puedes visualizar el resultado de tu trabajo.

¿Qué debe incluir una Webquest?

Como hemos dicho al inicio, una Webquest es un tipo de cuestionario que proponemos a través de Internet para desarrollar una actividad. Puedes diseñar tu Webquest como quieras. Eso sí, es recomendable que tenga estas partes:

Introducción: Es la portada y la primera página que verán los alumnos. Intenta hacer algo llamativo, que anime al alumno a trabajar. Motívale.

Descripción de la actividad: Describe brevemente cuál es la actividad que deben completar el alumnado en clase. Expón objetivos y tareas. Procura ser conciso/a.

Proceso: Guía el trabajo de los alumnos y deja espacio para que trabajen.

Evaluación: Describe la evaluación de la actividad. ¿Cómo lo calificarás? ¿Lo evaluarás tú? ¿O será por pares? ¿O una autoevaluación? ¿Prefieres incluir un cuestionario para ver la asimilación de contenidos?

Conclusión: Acaba la Webquest con una conclusión a la que lleguéis después del trabajo realizado. Invita a pensar y a reflexionar sobre lo aprendido.

Estrategias de enseñanza-aprendizaje

Aprender es una acto natural y necesario para la supervivencia, así que ¿por qué no aprovecharlo al máximo? En este artículo vamos a ver estrategias de enseñanza-aprendizaje que puedes aplicar a tus actividades para facilitar el aprendizaje significativo. Y, concretamente, nos vamos a fijar en el conductismo y el cognitivismo en el aula.

¿Qué son las estrategias de enseñanza-aprendizaje? 

Las estrategias de enseñanza-aprendizaje forman parte de nuestra metodología. Podemos, por tanto, incluirlas en la programación y serán un plus. Para dar una definición, podemos decir que las estrategias de enseñanza-aprendizaje son planes o normas que nosotros como docentes establecemos para tomar la decisión correcta en cada momento y alcanzar unas metas específicas dentro de nuestra materia. ¿Cuál es el objetivo aquí? Enseñar y que los alumnos aprendan. Como ya hemos visto en otro artículo, el aprendizaje ajeno no depende de nosotros, pero sí podemos facilitarlo. ¿Como? Con estrategias.

Tipos de estrategias de enseñanza-aprendizaje

Dependiendo del momento en que se utilizan y los procesos cognitivos que implican, tenemos varias clases de estrategias de enseñanza-aprendizaje

Estrategias pre-instruccionales

Antes de comenzar con la instrucción pura, es necesario activar de conocimientos previos y generar expectativas. Cognitivismo y aprendizaje están ligados, por lo que aprovecharemos los diferentes momentos de instrucción para aplicar distintas estrategias de enseñanza, y así lograr un aprendizaje significativo.

Generación de expectativas

Es un claro ejemplo de cognitivismo en el aula. El objetivo de estas actividades es motivar a los alumnos. Cuando alguien nos dice “¿quieres aprender a cortar jamón?”, nuestra atención se centra en lo que nos dirán a continuación, porque nos han creado unas expectativas. Claro, yo tengo que tener interés en aprender a cortar jamón para que la estrategia funcione. Así que debemos generar expectativas acorde a los gustos e intereses de nuestros alumnos.

Parece simple, pero presentar un índice de los contenidos que se verán en clase y los objetivos que se persiguen con ellos ayuda a los alumnos a enfocarse, a centrarse y a saber qué se espera de ellos. Si además les damos un contexto para explicarles de dónde sale lo que verán después o dónde les va a permitir moverse, le damos utilidad a los conocimientos. Con esto, les orientamos hacia la consecución de unas metas. Una vez alcanzadas, van a ser mejores porque podrán hacer cosas nuevas; estarán más formados y serán conscientes de que merece la pena.

En materias o sesiones prácticas, puede ser un buen inicio presentarles el resultado de la actividad que posteriormente se realizará en clase. El objetivo es el mismo, orientarles hacia una meta, de manera que en todo momento saben que el aprendizaje es útil, a dónde tienen que llegar y qué se espera de ellos.

Activación de conocimientos previos

Se trata de actividades donde los alumnos exponen cosas que ya saben. Sirve para captar su atención y para mostrar que los contenidos están relacionados con cosas que saben, que les incumben y que les interesan. Un ejemplo son las discusiones guiadas. Podemos plantear una pregunta que sirva de punto de partida. Los alumnos irán dando respuestas; el profesor guía la discusión (como su nombre indica) para no irnos por las ramas. Así, vamos acercándonos a aquello que nos ocupe en la sesión.

Otra opción es realizar una actividad focal introductoria, que puede combinarse con una discusión guiada. La diferencia es que la actividad focal introductoria utiliza algún tipo de recurso llamativo para captar la atención. Por ejemplo, podemos usar una canción y hablar sobre el ritmo y la melodía, lo que nos transmite o reflexionar sobre la letra. Después, en la parte instruccional, vemos las figuras literarias y somos conscientes de que la canción tenía algunas de ellas. Por tanto, la conclusión del alumno será: “aprender las figuras literarias me ayuda a entender mejor las canciones y a apreciar la poesía que hay en (algunas de) ellas. O sea que… ¡la poesía no es cosa del siglo XVI!”.

Estrategias co-instruccionales

De acuerdo a las teorías didácticas del aprendizaje, las estrategias co-instruccionales se utilizan durante la instrucción para orientar y mantener la atención, y para potenciar las conexiones externas.

Orientar y mantener la atención

Cualquier recurso que utilicemos para romper la monotonía será bueno. Las ilustraciones, los gráficos o las tablas siempre serán útiles, pues ayudan a visualizar conceptos abstractos, a ordenarlos y a relacionarlos. En realidad, cualquier manifestación visual es beneficiosa, ya que nuestro cerebro, antes que en palabras, piensa en imágenes. Haz la prueba: piensa en “elefante”. Seguro que lo primero que viene a tu mente es la imagen de un elefante.

Otra forma de orientar y mantener la información es hacer preguntas intercaladas o señalizar lo que es importante. “ESTO ENTRA EN EL EXAMEN” es sinónimo de todas las miradas dirigidas a la pizarra, ¿verdad?

Conexiones externas

Es la forma de conectar el contenido con la realidad (y si puede ser, con la realidad del estudiante). ¿Cómo lo conseguimos? Con analogías, metáforas, ejemplos como la canción de antes, páginas web, actividades extraescolares, etc. Si estudiamos la luz y decimos que la luz blanca está formada por luces de otros colores, es obligatorio añadir que esos colores son los del arco iris. Cada vez que vean un arco iris, ¡se van a acordar! Y lo que es mejor, van a entender por qué se forma el arco iris y por qué se ven esos colores y no otros. Si, en cambio, hablamos de fractales, daremos la imagen de un árbol. En definitiva, haremos los conceptos visibles y cercanos a su experiencia. De esta forma, les será más fácil comprenderlos e integrarlos en su memoria.

Estrategias post-instruccionales

Una vez que ya hemos explicado los contenidos, debemos ayudar a organizar la información.

Organización de la información

Esta es una estrategia pre- o post-instruccional. Si la usamos al principio, nos permitirá presentar sintéticamente lo que veremos después. Tiene el mismo funcionamiento que el índice de contenidos y objetivos. Si lo aplicamos después de la instrucción, nos ayudará a quedarnos con las ideas clave, ordenadas y asociadas entre ellas, para que entre como un paquete unitario en nuestra memoria y ya no salga más. ¿Por qué? Porque lo habremos comprendido e integrado a nuestros conocimientos previos, si los teníamos. Si no, se creará un nuevo campo en nuestro cerebro, que llenaremos poco a poco.

Cuanto más aprendemos, más fácil nos resulta aprender. Nuestro cerebro puede crear y reorganizar sus conexiones para acoger cualquier nueva información. Por eso “el saber no ocupa lugar”.

Ideas clave de las estrategias de enseñanza-aprendizaje

“Diles lo que les vas a decir, díselo y diles lo que les has dicho”.

Disponemos de tres momentos para aplicar nuestras técnicas de enseñanza-aprendizaje: antes, durante y después de la instrucción propiamente dicha. La repetición también es un elemento importante en la enseñanza. Sobre todo porque las palabras se las lleva el viento. Por ello, ya hemos dicho, es importante apoyar el discurso con imágenes. Además, cuanto más acerquemos el contenido a la realidad del alumno, ¡mejor lo aprenderá!

Lo realmente fascinante es que puedes aplicar las estrategias que quieras y como quieras a tu programación didáctica. 

Aquí tienes un esquema que puedes consultar mientras diseñas tus unidades 😉

  • Pre-instruccionales:
    • Activar de conocimientos previos:
      • discusión guiada
      • actividad focal introductoria
    • Generar expectativas
      • índice
      • contexto
      • resultados
  • Co-instruccionales:
    • Orientar y mantener la atención
      • señalización
      • preguntas clave
      • ilustraciones
      • gráficos…
    • Potenciar las conexiones externas
      • contexto
      • analogías
      • metáforas
      • web…
  • Post-instruccionales:
    • Organizar la información
      • esquemas
      • mapas mentales
      • resúmenes
      • ideas clave…

Bibliografía: Campos, Y. (2000). Estrategias de enseñanza aprendizaje.

Estrategias de enseñanza-aprendizaje: teorías del aprendizaje

Enseñar no siempre implica aprender, y aprender no es siempre el resultado de una enseñanza. Ahora bien, en la educación formal estos dos términos están íntimamente ligados, ya que, para garantizar una enseñanza de calidad, enseñar sí debe suponer aprender. 

Sin embargo, el aprendizaje está en manos del alumno y el profesor no puede adquirir los conocimientos por él. Lo que sí podemos hacer es entender cómo aprendemos para adaptar nuestras metodologías y favorecer un aprendizaje eficaz. En esta entrada veremos qué nos dice la Psicología sobre la forma que tenemos de aprender, cómo trabaja nuestro cerebro para procesar la información  y cómo podemos llevar la teoría a la práctica del aula.





Teorías del aprendizaje

Adentrarnos en las teorías del aprendizaje no solo nos ayuda a facilitar el aprendizaje a otros, sino también a nosotros mismos, ya sea con un idioma, como el inglés. por ejemplo, oposiciones.y exámenes o la adquisición de nuevas habilidades. Conociendo nuestra forma de aprender y aquellos aspectos que nos facilitan el camino, será más sencillo optimizar nuestra didáctica.

Introducción a las teorías del aprendizaje

Aunque existen muchos planteamientos y autores dentro de la Psicología del Aprendizaje, encontramos ideas comunes:

  • Los educandos progresan por etapas según su nivel de procesamiento de la información, su capacidad de resolver problemas o sus estructuras de conocimiento. Por ello, el sistema educativo establece una clasificación por cursos y niveles. También por esto no enseñamos a integrar a alumnos que no tienen capacidad de abstracción.
  • Una presentación del contenido organizada y secuenciada en pequeños pasos mejorará el aprendizaje. De ahí la relevancia de las unidades didácticas, la secuenciación del contenido y las actividades.
  • La motivación determina el valor que el alumno confiere al aprendizaje, así como sus expectativas, habilidades y esfuerzo. Aquí también podríamos mencionar el efecto Pigmalión.

Conductismo vs. cognitivismo

Ya sabemos que distintas teorías se apoyan en algunas ideas similares. Ahora bien, ¿cuáles son las diferencias?

Para el Conductismo el aprendizaje se traduce en un cambio en la conducta debido a la asociación de estímulo-respuesta, con el apoyo de un refuerzo positivo o negativo. Es un fenómeno observable.

Por otro lado, para el Cognitivismo el aprendizaje es un fenómeno mental interno que surge de lo que la gente dice y hace. Esa información es captada por los sentidos y procesada en la mente para generar un aprendizaje significativo. Por consiguiente, no es un fenómeno observable.

Aportaciones del conductismo y el cognitivismo a la educación

A continuación, vamos a ir analizando en paralelo sus aplicacionesen el aula. Es importante saber que estas dos teorías no son excluyentes, sino que se pueden aplicar a diferentes tipos de aprendizajes.

El alumno

Conductismo: El historial de reforzamiento y el estadio de desarrollo del sujeto determinan su aprendizaje. Esto es, cómo ha sido reforzado el alumno en el pasado –positiva o negativamente– en la realización de tareas similares, y qué es lo que puede hacer según su nivel de desarrollo. Siempre hay que conocer al alumno, entender su forma de aprendizaje y adaptar el currículo a sus circunstancias si fuera necesario.

Cognitivismo: Como decíamos al principio, la instrucción no garantiza el aprendizaje. El modo en que los alumnos procesan la información determina qué, cómo y cuándo aprenden, así como el uso que le dan a ese aprendizaje. Y en dicho procesamiento, además, entran en juego factores sociales y culturales como las creencias, los valores o las actitudes. Es decir, si tratamos de enseñar algo que contradice el sistema de creencias del alumno, lo más probable es que este se mantenga fiel a sus pensamientos y no se produzca el cambio de conducta que indica que ha habido un aprendizaje. En cambio, si acercamos el contenido a su contexto, facilitaremos el aprendizaje  significativo.

Memoria

Conductismo: Entiende la memoria como conexiones nerviosas que asocian estímulo-respuesta, pero no diferencia entre aprendizaje y memoria.

Cognitivismo: Se apoya en las teorías del procesamiento de la información para indicar que, una vez que el conocimiento está organizado y es significativo, se almacena en la memoria (como si fuera una biblioteca con estanterías que van llenando de información. Si habéis visto Del revés, podéis entenderlo perfectamente). La recuperación de la información depende de la activación de ciertas estructuras mentales a través de las claves adecuadas. El olvido se produce cuando la clave no es la idónea para recuperar lo que buscamos. Quizás pueda parecer algo complejo, pero con un ejemplo lo entenderemos mejor: si activamos la clave “siglo XIX”, recordamos el  Romanticismo en Literatura. De ahí, vamos a las características del  movimiento literario y, acto seguido, recordamos obras y autores.

En este punto, cabe destacar que nuestro cerebro trabaja de forma asociativa, es decir, relaciona unas informaciones con otras, trazando un camino entre ellas, y es la memoria la que posibilita ese camino. Además. piensa antes en imágenes que en palabras. ¿Esto qué quiere decir? Que podemos usar esquemas o mapas mentales que asocien las ideas para y podamos recordarlas más fácilmente.

Motivación

Conductismo: La motivación depende del historial de reforzamiento y de la eficacia del refuerzo en el presente. Cuando un alumno encuentra una recompensa por el trabajo bien hecho, ganará motivación para seguir así. En cambio, imaginemos un alumno que por un día, olvida hacer los deberes y le cae una reprimenda, a pesar de haberlos hecho todos los demás días sin recibir una palmadita en la espalda. Se podrá plantear qué le compensa más, si invertir tiempo en hacer las tareas o dedicarlo a actividades cosas que le motiven más.

Cognitivismo: A mayor motivación, mayor atención se presta al proceso de instrucción. Esto facilita el aprendizaje. Resumiendo el proceso de aprendizaje: la atención actúa como filtro con los estímulos que llegan continuamente a nuestros sentidos, escogiendo aquellos que considera más relevantes. Los seleccionados llegan a la memoria a corto plazo o memoria de trabajo, donde son procesados. El resto se desechan y son reemplazados por otros estímulos sensoriales. Dependiendo de cuánto y cómo trabajemos esos estímulos, se fijarán en la memoria a largo plazo o no. En este proceso, la motivación aumenta la capacidad de trabajo y facilita la retención de la  información.

Transferencia aplicación de lo aprendido a otros contextos

Conductismo: La trasferencia depende de que existan estímulos similares entre situaciones distintas.

Cognitivismo: Al igual que se adquieren los conocimientos, también se almacenan en la memoria los usos de los mismos, para luego poder  rescatarlos y aplicarlos.

Un ejemplo claro se da cuando aprendemos a conducir. Lo hacemos en un coche específico, sin embargo, una vez que ya sabemos conducir, somos capaces de hacerlo en cualquier coche. ¿Por qué? Según los conductistas, porque tenemos estímulos similares: un volante, unos pedales y una palanca de cambio. Según los cognitivistas, porque una vez que sabemos cómo usar cada uno de los elementos, sabemos usar cualquier volante, cualquier pedal y cualquier palanca de cambio.

Autorregulación del aprendizaje en la persecución de objetivos

Conductismo: Se trata de un proceso en el que se establecen los estímulos adecuados que permitan obtener las respuestas necesarias para alcanzar una meta propuesta. Puede ser que a algunas personas les resulte más fácil procesar la información si escuchan música clásica mientras estudian.  Entonces, buscarán el estímulo de la música clásica para obtener la respuesta adecuada que les lleve a hacer mejor un examen.

Cognitivismo: Es fundamental la posibilidad de elegir, por ejemplo, entre métodos para aprender, estrategias o contextos. De igual manera, consideran relevante la atención, la repetición o las creencias sobre el valor del aprendizaje y los resultados que se obtendrán. La autorregulación es un proceso autónomo que requiere un grado de independencia para poder elegir. Si las variables del aprendizaje vienen siempre predispuestas y el alumno no puede tomar decisiones, no hay autorregulación. Con este método, además de asimilar el contenido que se les exige, aprenden a gestionar su trabajo y sus responsabilidades.

Resumen

Las teorías conductuales son aplicables para aprendizajes sencillos basados en asociación de ideas, mientras las teorías cognitivistas son útiles para aprendizajes más complejos.

¿Qué técnicas metodológicas podemos aplicar a nuestra programación de aula?

Según el modelo conductual

  • Establecer un contexto con los estímulos adecuados para provocar las respuestas deseadas que vayan moldeando la conducta del alumno.
  • Repasar para que los conocimientos no caigan en el olvido.
  • Señalar los elementos comunes entre dos situaciones para facilitar la transferencia.

Según el modelo cognitivo

  • Fomentar un adecuado procesamiento de la información para lograr un aprendizaje significativo.
  • Presentar los materiales de forma que los alumnos puedan organizarlos, relacionarlos con lo que ya saben y recordarlos a largo plazo. Con esto fomentamos, ademas, un aprendizaje constructivista.
  • Tener presente que los intereses y valores del alumno, las comparaciones sociales o la proposición de metas son factores que aumentan la motivación.
  • Facilitar la transferencia mediante el uso del conocimiento en diferentes contextos.

Como toda teoría, está lejos de la práctica del día a día en clase, sin embargo, tratamos de tender un puente entre teoría y práctica para buscar formas de lograr un aprendizaje significativo. Porque, al fin y al cabo, la tarea del profesor es ayudar a los alumnos a aprender. Pero sobre todo, puedes añadir algunas de estas ideas a las actividades de tu programación y diseñar actividades basadas en la resolución de problemas y proyectos, así como relacionarlas con las competencias básicas para añadir valor a tu metodología.

Los 4 pilares de la educación – Jacques Delors

En 1994, Jacques Delors publicó un ensayo titulado “Los 4 pilares de la educación“:

  • aprender a conocer
  • aprender a hacer
  • aprender a vivir juntos
  • aprender a ser

A pesar de su antigüedad, sigue siendo actual, pues plantea un cambio de paradigma pedagógico que aún debemos afrontar.

Qué son los 4 pilares de la educación

En este nuevo mundo, de ritmo frenético y rutina tecnológica, la educación ya no se basa en la adquisición de grandes cantidades de conocimientos en abstracto. Eso ya no es útil. La educación y la enseñanza debe centrarse en hacer al aprendiz capaz de aprovechar las oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida. Así, en lugar de acumular conocimientos, se desarrollan competencias clave que permiten aprovechar esas oportunidades de actualizar, aumentar y aplicar los conocimientos que ya se tienen.

Para conseguirlo, la educación ha de estructurarse entorno a cuatro pilares de conocimiento que sostengan este nuevo sistema. A continuación veremos cuáles son y cómo aplicar los 4 pilares de la educación.

Cuáles son los 4 pilares de la educación

1. Aprender a conocer

Aprender a conocer es dominar los instrumentos del saber. Por un lado, para descubrir y comprender el mundo que nos rodea y al que pertenecemos; por otro, para adquirir el placer por el conocimiento. De esta manera, hemos de procurar despertar el interés del alumno, transmitirle ese placer que hay oculto en el aprendizaje. Esto le motivará a investigar, a ahondar en los contenidos y sembrará este primer pilar de la educación.

Ventajas del pilar aprender a conocer

  • Comprender mejor el entorno al conocerlo también mejor.
  • Despierta la curiosidad intelectual.
  • Fomenta el pensamiento crítico.
  • Proporciona autonomía. El individuo puede procesar la información y adquirir juicios propios contra la manipulación o los prejuicios.
  • Mejora la cultura general sin desterrar la especialización. De hecho son las dos caras de una misma moneda. La cultura general enriquece la especialización en un área concreta, pues las mejores ideas surgen de la interacción con un entorno rico. Del mismo modo, favorece la colaboración entre asignaturas o materias.

Aprender a conocer supone aprender a aprender

Escribe Delors en su ensayo, en 1994, que, desde la infancia, estamos expuestos a un mundo de imágenes frenético frente a la televisión. Multitud de informaciones superfluas que pasan sin dejar huella. Ahora, con las nuevas tecnologías y las redes sociales, esta situación ha crecido exponencialmente. El antídoto a la superficialidad consiste en ejercitar la atención, la memoria y el pensamiento.

Atención

Ante el frenesí de imágenes y mensajes audiovisuales, incluso de las notificaciones del móvil, que nos distraen ante cualquier tarea, se debe trabajar la atención. ¿Cómo? Mediante la profundización y la permanencia en la tarea. Ofrecer actividades dinámicas, activas, participativas, que enganchen al aprendiz y sean capaces de mantener su atención desde su inicio hasta el final.

Memoria

En la actualidad contamos con numerosos recursos que almacenan información por nosotros. ¿Para qué vamos a aprender todos los ríos del mundo cuando podemos buscarlo en internet en unos segundos? Lo que Delors propone es seleccionar qué memorizar. Porque no debemos suprimir la memorización de la práctica escolar. Ahora bien, sí tenemos que elegir aquello que es importante memorizar y qué no. ¿Podemos obviar las tablas de multiplicar?

Pensamiento

Es una actividad intrínseca al ser humano. Podemos desarrollar un pensamiento deductivo o inductivo, dependiendo de la materia y del contenido trabajado. Ahora bien, no siempre hay que decidir entre una u otra; pueden convivir. Y, en verdad, es lo que sucede la mayoría de las veces.

Así, aprender a conocer es aprender a aprender. Significa dominar los instrumentos del saber, organizar las estrategias necesarias para adquirir nuevos conocimientos o ampliar los que ya se tienen. Este primer pilar de la educación permite a la persona seguir aprendiendo a lo largo de toda su vida, en contextos formales e informales.

2. Aprender a hacer

Una vez que los alumnos han adquirido los conocimientos, es importante darles utilidad: aprender a hacer. Asimismo, resulta indispensable adaptar la enseñanza a las demandas de la sociedad y del mercado laboral. Durante la revolución industrial, se necesitaba cualificar a trabajadores que realizaran tareas monótonas y repetitivas, como apretar tornillos. Ahora, el panorama ha cambiado radicalmente. Ahora esas tareas las realizan máquinas y el mercado laboral necesita trabajadores que diseñen, construyan y mantengan esas máquinas.

Aprender a hacer significa adquirir competencias básicas

Ya no se trata de enseñar a apretar tornillos, sino de tareas más complejas e intelectuales, en un entorno también más complejo. Así, no se requiere una cualificación concreta, sino una serie de competencias para saber comportarse socialmente, comunicarse adecuadamente, trabajar en equipo, solucionar conflictos, tener iniciativa o asumir riesgos. ¿Te suena de algo?

3. Aprender a vivir juntos

Guerras alrededor de todo el mundo. Imágenes de destrucción en la televisión. Situaciones lamentables ante las que sentimos frustración por no poder hacer nada. En este apartado, Jacques Delors se pregunta si esto se puede cambiar desde la educación. ¿De qué manera? Fomentando el conocimientos de los demás, de sus culturas y su espiritualidad.

La guerra económica de las naciones, que fomenta y premia la competitividad y el éxito individual a veces se extrapola a la escuela. Alumnos buenos que sacan buenas notas vs. alumnos malos que suspenden. Pero, ¿qué hay detrás? ¿Tienen todos las mismas oportunidades, el mismo contexto, el mismo apoyo socioeconómico?

Podemos aprender a vivir juntos en centros donde conviven personas de diferentes etnias, procedencias, religiones y culturas. Eso sí, creando un contexto común de igualdad, con objetivos y proyectos conjuntos, donde todos los niños tengan las mismas oportunidades, las mismas herramientas y puedan conocerse y respetarse; entenderse como iguales. Sembrado este espíritu, debe enseñarse a mantenerlo durante toda la vida.

Aprender a vivir juntos y la competencia básica de conciencia y expresiones culturales

Aprender a vivir juntos implica tomar conciencia de las semejanzas y de la interdependencia entre seres humanos diversos. La Geografía, la Historia, el Arte o los idiomas extranjeros favorecen la adquisición de esta competencia.

El conocimiento del otro comienza por el conocimiento de uno mismo. Solo así se puede entender y respetar a los demás. El segundo paso es fomentar la empatía. Ponerse en el lugar del otro, para entender sus costumbres, su cultura, su religión, etc. Es este el paso necesario para erradicar los prejuicios y el odio contra otras culturas.

Establecer objetivos comunes para aprender a vivir juntos

Cuando existe un objetivo compartido, las tensiones y rivalidades desaparecen por el deseo de alcanzar la meta. Encontramos ejemplos en el deporte o en actividades culturales. ¿Sabes por qué? Porque, como definió Maslow en su pirámide, tenemos la necesidad de afiliación o pertenencia, es decir, de ser parte de un colectivo y sentir afecto de y hacia los demás. Ser parte de un grupo y tener una meta común da sentido, no solo a la actividad, sino también a nuestro día a día.

4. Aprender a ser

La educación ha de contribuir al desarrollo global de la persona (en cualquier ley educativa encontrarás esta afirmación). El individuo adquiere una conciencia crítica y un pensamiento autónomo, a la vez que cultiva su mente, su cuerpo, su sentido estético, etc. Esto implica aprender a ser. La educación es un viaje interior para descubrirse a uno mismo y después descubrir a los demás e interactuar con ellos.

Lo más importante de este cuarto pilar es que la educación (centros, familias y sociedades) deben respetar la diversidad de personalidad, así como favorecer la creatividad en lugar de reprimirla. La estética, la cultura, el deporte,… contribuyen a ese viaje interior. Delors apoya la revalorización del arte, de la poesía, de la cultura oral para fomentar la creatividad y la imaginación. Y, a la vez, apoyar los otros 3 pilares.

Cómo aplicar los 4 pilares de la educación en el aula

Los cuatro pilares de Jacques Delors deben aplicarse en conjunto. Es decir, están interrelacionados entre sí, por lo que trabajar uno implica casi ineludiblemente trabajar los otros tres.

La manera de aplicar los cuatros pilares de la educación es a través de las competencias clave. Como has ido viendo, se pueden relacionar perfectamente cada uno de los 4 pilares con alguna competencia. Así, las actividades que permitan desarrollar la competencia Conciencia y expresiones culturales, fomentará el tercer pilar: aprender a vivir juntos.

Por último, has de sembrar los principios de estos cuatro pilares en cada alumno, para que pueda adquirirlos como propios e integrarlos a su vida a lo largo de los años.

Ejemplos de los 4 pilares de la educación

Aprender a conocer: Descubrir los huesos del esqueleto humano a través de una aplicación de realidad aumentada. Aprender a usar la biblioteca o gestores de información. Diseñar y elaborar una entrevista a un experto en la materia que estamos estudiando.

Aprender a hacer: Elaborar un circuito eléctrico. Tocar una escala en un instrumento musical. Escribir un comentario de texto.

Aprender a vivir juntos: Dibujar un mural sobre una temática determinada para adornar el pasillo o el patio. Preparar una función teatral, desde la interpretación, al decorado, el vestuario y la puesta en escena.

Aprender a ser: Actividades de meditación, relajación o reflexión. Redacciones sobre el tiempo libre o aficiones.

Conclusión de los 4 pilares de la educación

El aprendizaje a lo largo de toda la vida se sustenta en los cuatro pilares de la educación: aprender a conocer, aprender a ser, aprender a vivir juntos y aprender a ser. Es necesaria una educación apoyada en estos cuatro pilares para adaptar el sistema educativo a la actualidad y preparar a futuros trabajadores aptos para cubrir las nuevas necesidades del mundo moderno. ¿Cómo lo hacemos? A través de la metodología. Las competencias clave reflejan los principios de los cuatro pilares de la educación. Si diseñamos actividades que favorezcan el desarrollo de competencias, estaremos trabajando sobre los citados pilares. Aprender a conocer, a hacer, a vivir juntos y a ser contribuye a educar a personas competentes que puedan desenvolverse en la sociedad actual.

Relacionado con los 4 pilares de la educación

7 Competencias clave LOMCE

El proceso de enseñanza-aprendizaje

Con la evolución de las sociedades, el enfoque educativo ha dado también un giro al situar en el centro al alumno. Así, la enseñanza formal ya no es unidireccional; ahora tiene en cuenta al estudiante y se preocupa porque adquiera unos conocimientos. Por ello, hemos pasado de hablar de “enseñanza” a hablar del proceso de enseñanza-aprendizaje.

¿Qué es enseñar?

Enseñar es un proceso de diseño y selección de estrategias para activar el aprendizaje en otras personas.

¿Qué es aprender?

Por su parte, aprender significa adquirir conocimientos a partir de la experiencia. El aprendizaje produce cambios en la mente como consecuencia de las situaciones que experimentamos. Dichos cambios son duraderos y suelen traducirse en modificaciones de la conducta. Por ejemplo nos comunicamos exclusivamente de forma oral hasta que aprendemos a escribir. Entonces nuestra conducta cambia.

¿Por qué aprendemos?

Desde que nacemos, estamos en contacto con un rico entorno que nos educa desde direcciones muy distintas. La familia, la escuela y los gobiernos son agentes sociales que nos enseñan a comportarnos dentro de la sociedad a la que pertenecemos. A su vez, nos exigen unas habilidades, unas competencias para la conservación de la cultura y del equilibrio social.

En otras palabras, la sociedad exige respuestas a sus necesidades y para ello nos educa constantemente. Por eso han aparecido las competencias con la LOMCE y por eso han surgido asignaturas de robótica en los currículos. Porque la sociedad demanda personas cualificadas para crear, diseñar y mantener robots.

Como la escuela forma a estos futuros trabajadores, debe asegurarse de que aprender adecuadamente para responder a las necesidades de la sociedad.

Definición de enseñanza-aprendizaje

El concepto de enseñanza-aprendizaje se refiere a un proceso bilateral en el que es tan importante aprender lo que se enseña como enseñar lo que se aprende. Es decir, son dos conceptos que van ligados y sin el uno el otro no puede existir.

El hecho de enseñar no siempre significa aprender y aprender no siempre es el resultado de una enseñanza. Piensa en las personas autodidactas. Aunque nadie les enseña, aprenden. En el extremo opuesto, puede ser que nos enseñen, por ejemplo, a dibujar el rectángulo áureo o dorado, pero no lo aprendamos y a largo plazo lo olvidemos. En resumen, enseñanza no siempre es igual a aprendizaje. Es la razón por la cual se pone el énfasis en este binomio.

Enseñar requiere una intencionalidad. Así, nosotros, como profesores, nos ponemos al frente de la clase para ayudar a los alumnos a aprender. Y lo hacemos siguiendo una estrategia, formulada en la programación didáctica.

Aprender implica una actitud activa y abierta, basada en la experiencia y que provoque cambios en la mente.

Proceso de enseñanza-aprendizaje

Como ya explicábamos, el profesor, al frente de la clase, muestra unos contenidos a los alumnos, los cuales estos deben captar y elaborar. Esos contenidos salen del currículo y se materializan en actividades con las que desarrollar competencias y alcanzar unos objetivos. El proceso de enseñanza-aprendizaje tiene lugar en un aula, con unos medios y unos recursos disponibles, y, a su vez, dentro de un contexto social, cultural e histórico. Complejo, ¿verdad? Vayamos por partes.

Enseñanza-aprendizaje en la programación didáctica
  1. Enseñamos a través de unos contenidos, impuestos por el currículo.
  2. Para facilitar el aprendizaje, diseñamos actividades.
  3. Con las actividades el alumno experimenta y, en consecuencia, aprende.
  4. Las actividades permiten desarrollar unas competencias, adquirir unos conocimientos y lograr unos objetivos.
  5. Estas actividades se desarrollan en clase, dentro de un contexto específico.
  6. Ese contexto determina el proceso de enseñanza-aprendizaje. No es igual en Infantil, que en Primaria, en Secundaria, FP o en enseñanza para adultos. Tampoco es igual un grupo de alumnos de clase alta, media o baja. Ni tener una clase más o menos heterogénea. El contexto es el punto de partida.
  7. Con la evaluación comprobamos si el alumnado ha aprendido, cuánto y cómo: si han logrado alcanzar los objetivos propuestos, si han adquirido las competencias necesarias, si han asimilado los contenidos. La evaluación por estándares y criterios de evaluación nos darán las respuestas.

Como ves todo está relacionado y es coherente. La programación didáctica se diseña con el objetivo de optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Si formulas unos objetivos adecuados, unas actividades conforme a los contenidos del currículo y que ofrezcan experiencias diversas a los estudiantes, un desarrollo dinámico de las competencias clave y una evaluación lógica, tendrás hecha una programación perfecta.

Mejora tu programación didáctica desde la Metodología

Metodología y actividades para programación de aula

Cómo hacer una Webquest

¿Qué es una webquest?

El término webquest viene de la unión de dos palabras inglesas: ‘web’ (la red, Internet) y ‘quest’ (cuestionario). Por tanto podemos dar ya una definición de webquest: cuestionario en la red.

Crear una webquest

Google Sites

Con la nueva ley de educación (LOMCE) impulsando las competencias básicas o clave y su integración en nuestras programaciones didácticas, debemos buscar nuevas formas de enseñar. Buscamos, pues, actividades innovadoras que motiven a un alumnado de nativos digitales. Tarea no siempre fácil. Por ello, vamos a ver cómo hacer una webquest de manera sencilla.

  1. Ve a Google Sites.
  2. Crea un Nuevo Google Site. Verás esta pantalla:

3. Pulsa el botón rojo de abajo a la derecha para empezar.

4. Empieza a trabajar. En la columna de la derecha tienes todas las herramientas que necesitas (texto, imágenes, inserciones web o archivos de tu Google Drive). Puedes añadir también botones, vídeos desde YouTube y otros elementos para hacer tu Webquest práctica y bonita a la vez. Asimismo, puedes crear páginas y cambiar el tema, en las otras dos pestañas de esa columna de la derecha. A la izquierda, puedes visualizar el resultado de tu trabajo.

¿Qué debe incluir una Webquest?

Como hemos dicho al inicio, una Webquest es un tipo de cuestionario que proponemos a través de Internet para desarrollar una actividad. Puedes diseñar tu Webquest como quieras. Eso sí, es recomendable que tenga estas partes:

Introducción: Es la portada y la primera página que verán los alumnos. Intenta hacer algo llamativo, que anime al alumno a trabajar. Motívale.

Descripción de la actividad: Describe brevemente cuál es la actividad que deben completar el alumnado en clase. Expón objetivos y tareas. Procura ser conciso/a.

Proceso: Guía el trabajo de los alumnos y deja espacio para que trabajen.

Evaluación: Describe la evaluación de la actividad. ¿Cómo lo calificarás? ¿Lo evaluarás tú? ¿O será por pares? ¿O una autoevaluación? ¿Prefieres incluir un cuestionario para ver la asimilación de contenidos?

Conclusión: Acaba la Webquest con una conclusión a la que lleguéis después del trabajo realizado. Invita a pensar y a reflexionar sobre lo aprendido.

Ejemplo de Webquest

Teorías del aprendizaje

Enseñar no siempre implica aprender, y aprender no es siempre el resultado de una enseñanza. Ahora bien, en la educación formal estos dos términos están íntimamente ligados, ya que, para garantizar una enseñanza de calidad, enseñar sí debe suponer aprender. 

Sin embargo, el aprendizaje está en manos del alumno y el profesor no puede adquirir los conocimientos por él. Lo que sí podemos hacer es entender cómo aprendemos para adaptar nuestras metodologías y favorecer un aprendizaje eficaz. En esta entrada veremos qué nos dice la Psicología sobre la forma que tenemos de aprender, cómo trabaja nuestro cerebro para procesar la información  y cómo podemos llevar la teoría a la práctica del aula.

Teorías del aprendizaje

Adentrarnos en las teorías del aprendizaje no solo nos ayuda a facilitar el aprendizaje a otros, sino también a nosotros mismos, ya sea con un idioma, como el inglés. por ejemplo, oposiciones.y exámenes o la adquisición de nuevas habilidades. Conociendo nuestra forma de aprender y aquellos aspectos que nos facilitan el camino, será más sencillo optimizar nuestra didáctica.

Introducción a las teorías del aprendizaje

Aunque existen muchos planteamientos y autores dentro de la Psicología del Aprendizaje, encontramos ideas comunes:

  • Los educandos progresan por etapas según su nivel de procesamiento de la información, su capacidad de resolver problemas o sus estructuras de conocimiento. Por ello, el sistema educativo establece una clasificación por cursos y niveles. También por esto no enseñamos a integrar a alumnos que no tienen capacidad de abstracción.
  • Una presentación del contenido organizada y secuenciada en pequeños pasos mejorará el aprendizaje. De ahí la relevancia de las unidades didácticas, la secuenciación del contenido y las actividades.
  • La motivación determina el valor que el alumno confiere al aprendizaje, así como sus expectativas, habilidades y esfuerzo. Aquí también podríamos mencionar el efecto Pigmalión.

Conductismo vs. cognitivismo

Ya sabemos que distintas teorías se apoyan en algunas ideas similares. Ahora bien, ¿cuáles son las diferencias?

Para el Conductismo el aprendizaje se traduce en un cambio en la conducta debido a la asociación de estímulo-respuesta, con el apoyo de un refuerzo positivo o negativo. Es un fenómeno observable.

Por otro lado, para el Cognitivismo el aprendizaje es un fenómeno mental interno que surge de lo que la gente dice y hace. Esa información es captada por los sentidos y procesada en la mente para generar un aprendizaje significativo. Por consiguiente, no es un fenómeno observable.

Aportaciones del conductismo y el cognitivismo a la educación

A continuación, vamos a ir analizando en paralelo sus aplicacionesen el aula. Es importante saber que estas dos teorías no son excluyentes, sino que se pueden aplicar a diferentes tipos de aprendizajes.

El alumno

Conductismo: El historial de reforzamiento y el estadio de desarrollo del sujeto determinan su aprendizaje. Esto es, cómo ha sido reforzado el alumno en el pasado –positiva o negativamente– en la realización de tareas similares, y qué es lo que puede hacer según su nivel de desarrollo. Siempre hay que conocer al alumno, entender su forma de aprendizaje y adaptar el currículo a sus circunstancias si fuera necesario.

Cognitivismo: Como decíamos al principio, la instrucción no garantiza el aprendizaje. El modo en que los alumnos procesan la información determina qué, cómo y cuándo aprenden, así como el uso que le dan a ese aprendizaje. Y en dicho procesamiento, además, entran en juego factores sociales y culturales como las creencias, los valores o las actitudes. Es decir, si tratamos de enseñar algo que contradice el sistema de creencias del alumno, lo más probable es que este se mantenga fiel a sus pensamientos y no se produzca el cambio de conducta que indica que ha habido un aprendizaje. En cambio, si acercamos el contenido a su contexto, facilitaremos el aprendizaje  significativo.

Memoria

Conductismo: Entiende la memoria como conexiones nerviosas que asocian estímulo-respuesta, pero no diferencia entre aprendizaje y memoria.

Cognitivismo: Se apoya en las teorías del procesamiento de la información para indicar que, una vez que el conocimiento está organizado y es significativo, se almacena en la memoria (como si fuera una biblioteca con estanterías que van llenando de información. Si habéis visto Del revés, podéis entenderlo perfectamente). La recuperación de la información depende de la activación de ciertas estructuras mentales a través de las claves adecuadas. El olvido se produce cuando la clave no es la idónea para recuperar lo que buscamos. Quizás pueda parecer algo complejo, pero con un ejemplo lo entenderemos mejor: si activamos la clave “siglo XIX”, recordamos el  Romanticismo en Literatura. De ahí, vamos a las características del  movimiento literario y, acto seguido, recordamos obras y autores.

En este punto, cabe destacar que nuestro cerebro trabaja de forma asociativa, es decir, relaciona unas informaciones con otras, trazando un camino entre ellas, y es la memoria la que posibilita ese camino. Además. piensa antes en imágenes que en palabras. ¿Esto qué quiere decir? Que podemos usar esquemas o mapas mentales que asocien las ideas para y podamos recordarlas más fácilmente. 

Motivación

Conductismo: La motivación depende del historial de reforzamiento y de la eficacia del refuerzo en el presente. Cuando un alumno encuentra una recompensa por el trabajo bien hecho, ganará motivación para seguir así. En cambio, imaginemos un alumno que por un día, olvida hacer los deberes y le cae una reprimenda, a pesar de haberlos hecho todos los demás días sin recibir una palmadita en la espalda. Se podrá plantear qué le compensa más, si invertir tiempo en hacer las tareas o dedicarlo a actividades cosas que le motiven más. 

Cognitivismo: A mayor motivación, mayor atención se presta al proceso de instrucción. Esto facilita el aprendizaje. Resumiendo el proceso de aprendizaje: la atención actúa como filtro con los estímulos que llegan continuamente a nuestros sentidos, escogiendo aquellos que considera más relevantes. Los seleccionados llegan a la memoria a corto plazo o memoria de trabajo, donde son procesados. El resto se desechan y son reemplazados por otros estímulos sensoriales. Dependiendo de cuánto y cómo trabajemos esos estímulos, se fijarán en la memoria a largo plazo o no. En este proceso, la motivación aumenta la capacidad de trabajo y facilita la retención de la  información.

Transferencia aplicación de lo aprendido a otros contextos

Conductismo: La trasferencia depende de que existan estímulos similares entre situaciones distintas. 

Cognitivismo: Al igual que se adquieren los conocimientos, también se almacenan en la memoria los usos de los mismos, para luego poder  rescatarlos y aplicarlos.

Un ejemplo claro se da cuando aprendemos a conducir. Lo hacemos en un coche específico, sin embargo, una vez que ya sabemos conducir, somos capaces de hacerlo en cualquier coche. ¿Por qué? Según los conductistas, porque tenemos estímulos similares: un volante, unos pedales y una palanca de cambio. Según los cognitivistas, porque una vez que sabemos cómo usar cada uno de los elementos, sabemos usar cualquier volante, cualquier pedal y cualquier palanca de cambio.

Autorregulación del aprendizaje en la persecución de objetivos

Conductismo: Se trata de un proceso en el que se establecen los estímulos adecuados que permitan obtener las respuestas necesarias para alcanzar una meta propuesta. Puede ser que a algunas personas les resulte más fácil procesar la información si escuchan música clásica mientras estudian.  Entonces, buscarán el estímulo de la música clásica para obtener la respuesta adecuada que les lleve a hacer mejor un examen.

Cognitivismo: Esfundamental la posibilidad de elegir, por ejemplo, entre métodos para aprender, estrategias o contextos. De igual manera, consideran relevante la atención, la repetición o las creencias sobre el valor del aprendizaje y los resultados que se obtendrán. La autorregulación es un proceso autónomo que requiere un grado de independencia para poder elegir. Si las variables del aprendizaje vienen siempre predispuestas y el alumno no puede tomar decisiones, no hay autorregulación. Con este método, además de asimilar el contenido que se les exige, aprenden a gestionar su trabajo y sus responsabilidades.

Resumen de las teorías de aprendizaje

Las teorías conductuales son aplicables para aprendizajes sencillos basados en asociación de ideas, mientras las teorías cognitivistas son útiles para aprendizajes más complejos. 

¿Qué técnicas metodológicas podemos aplicar a nuestra programación de aula?

Según el modelo conductual

  1. Establecer un contexto con los estímulos adecuados para provocar las respuestas deseadas que vayan moldeando la conducta del alumno.
  2. Repasar para que los conocimientos no caigan en el olvido.
  3. Señalar los elementos comunes entre dos situaciones para facilitar la transferencia.

Según el modelo cognitivo

  1. Fomentar un adecuado procesamiento de la información para lograr un aprendizaje significativo.
  2. Presentar los materiales de forma que los alumnos puedan organizarlos, relacionarlos con lo que ya saben y recordarlos a largo plazo. Con esto fomentamos, ademas, un aprendizaje constructivista.
  3. Tener presente que los intereses y valores del alumno, las comparaciones sociales o la proposición de metas son factores que aumentan la motivación.
  4. Facilitar la transferencia mediante el uso del conocimiento en diferentes contextos.

Como toda teoría, está lejos de la práctica del día a día en clase, sin embargo, tratamos de tender un puente entre teoría y práctica para buscar formas de lograr un aprendizaje significativo. Porque, al fin y al cabo, la tarea del profesor es ayudar a los alumnos a aprender. Pero sobre todo, puedes añadir algunas de estas ideas a las actividades de tu programación y diseñar actividades basadas en la resolución de problemas y proyectos, así como relacionarlas con las competencias básicas para añadir valor a tu metodología.