Elementos de la programación didáctica

¿Qué son los indicadores de logro?

qué son los indicadores de logro

Los indicadores de logro son niveles de cumplimiento de un estándar de aprendizaje. Por tanto, nos señalan en qué grado nuestros alumnos han desarrollado un estándar y/o una competencia clave. Vamos a verlo paso a paso:

¿Qué es un indicador de logro en Educación?

Un indicador de logro en Educación es una señal que marca cuánto han aprendido los alumnos. Ya que los resultados en la enseñanza-aprendizaje no son blanco o negro, necesitamos una escala con diferentes grados de “éxito”. De esta manera podemos decir mucho más que “el alumno ha aprendido todo” o “no ha aprendido nada”.

Si lo recuerdas, al principio de la programación didáctica proponíamos unos objetivos y unas competencias clave. Ese es nuestro punto de partida; aquello a lo que aspiramos. Y así, el proceso de enseñanza-aprendizaje va avanzando dirigido por esos objetivos y esas competencias. Ahora bien, ¿cómo sabemos si los alumnos han logrado llegar a esos resultados esperados? A través de la evaluación. Aquí teníamos los criterios de evaluación, que miden el logro de objetivos, y los estándares de aprendizaje, que son especificaciones de los criterios de evaluación y miden el grado de desarrollo de competencias.

Los indicadores de logro son especificaciones de los estándares de aprendizaje y que presentamos como niveles. Por ejemplo, cada competencia tendrá 4 niveles de desarrollo:

  1. Nivel 0: no se ha desarrollado la competencia
  2. Nivel 1: se ha desarrollado en parte
  3. Nivel 2: se ha desarrollado la competencia pero no por completo
  4. Nivel 3: se ha desarrollado la competencia al 100%

Gracias a esta gradación, podemos ver si el alumno tiene una tendencia positiva (niveles 2 y 3) hacia el desarrollo de la competencia o si tiene una tendencia negativa (niveles 0 y 1). Y de esta forma, el proceso de E-A es mucho más enriquecedor para alumnos y docentes, porque no se trata de aprender o no; de enseñar o no. Se trata de ver en qué punto estamos (nivel 0, 1, 2 o 3 del indicador de logro), hacia dónde nos dirigimos (competencia clave) y qué podemos mejorar.

Indicadores de logro. Tendencia hacia el desarrollo de competencias

Indicadores de logro, estándares de aprendizaje y criterios de evaluación

Existe una relación estrecha en los indicadores de logro y los criterios de evaluación, ya que ambos sirven para evaluar, pero lo hacen en distintos niveles. Concretamente, tenemos 3 niveles: criterios, estándares e indicadores. Si vamos de menos a más, los indicadores de logro muestran el grado de cumplimiento de un estándar. Este, a su vez, es una especificación de un criterio de evaluación. Así que, según se cumplan más o menos estándares, tendremos un cumplimiento completo o incompleto de los criterios de evaluación.

Indicadores de logro y competencias

Como las competencias clave se miden a través de los estándares de aprendizaje, los indicadores de logro quedan relacionados también con ellas. Así que los indicadores de logro, si miden el grado de cumplimiento de un estándar, también miden el grado de desarrollo de la competencia que lleve pareja el estándar. Pero ¿cómo sé qué competencia corresponde a cada estándar?

En tu unidad didáctica, desarrollas unos contenidos y unas actividades, junto con el resto de elementos de la unidad. Pues bien, si te fijas en esos contenidos y en esas actividades, podrás deducir qué competencias clave trabajas. Por ejemplo, si realizas una actividad de búsqueda de información con ordenadores, se trata de la competencia digital. O si propones una exposición oral, estamos hablando de la competencia en comunicación lingüística. Por tanto, estarás evaluando esas competencias a través de tus indicadores.

Veamos unos ejemplos para aclararnos las ideas:

Ejemplos de indicadores de logro

Normalmente tendremos que elaborar nuestros propios indicadores, como veremos a continuación, pero en algunas comunidades autónomas ya nos los da hecho, así que vamos a ver algunos ejemplos de indicadores de logro:

Competencia 1. Obtener información, interpretar y valorar el contenido de textos escritos de la vida cotidiana, de los medios de comunicación y académicos para comprenderlos

Nivel 1: 1.1. Obtener información literal e interpretar el propósito principal de los textos escritos.

Nivel 2: 1. 2. Interpretar información explícita e implícita, y valorar el propósito de los textos escritos.

Nivel 3: 1.3. Valorar de manera razonada y crítica los contenidos y el propósito de los textos escritos poniendo en funcionamiento conocimientos externos del texto y previos.

(Estos indicadores están extraídos del currículo de Secundaria de Cataluña).

Como ves, tenemos una competencia que queremos desarrollar y, para evaluarla, contamos con 3 indicadores de logro: el nivel 1, el nivel 2 y el nivel 3. Vamos a fijarnos en sus diferencias:

  • El nivel 1 marca la obtención de información, mientras que el nivel 2 señala la interpretación de esa información y el nivel 3, la valoración de manera razonada y crítica. Como ves, cuanto mayor es el nivel, más complejidad requiere. O, en otras palabras, se muestra un mayor grado de desarrollo de la competencia.
  • En el nivel 1 nos hablan de información literal, mientras que en el nivel 2 es información explícita e implícita. Por su parte, el nivel 3 ya no habla de información, sino de los contenidos.
  • Y si seguimos avanzando, vemos que el nivel 1 habla del propósito principal de los textos escritos, mientras el nivel 2 señala el propósito (a secas) de los textos escritos, y el nivel 3 añade “poniendo en funcionamiento conocimientos externos del texto y previos”.
desarrollo competencia por indicadores de logro
Desarrollo competencial con indicadores de logro

Por tanto, podemos decir que si identificamos a nuestro alumno en el nivel 1, no ha desarrollado la competencia en gran medida, ya que se mantiene en la base. Si lo identificamos en el nivel 2, está a medio camino, así que tiene margen de mejora todavía. Por contra, si lo identificamos en el nivel 3 podremos felicitarle por el desarrollo completo de la competencia.

¿Cómo se formulan los indicadores de logro?

Si te presentas a las oposiciones en una comunidad que no desarrolla indicadores en el currículo, tendrás que elaborarlos por tu cuenta. Si quieres conseguirlo de una manera rápida y sencilla, te aconsejo seguir este proceso:

  1. Ve a virgulaweb.es y dirígete a tu nivel y tu asignatura.
  2. Navega en el menú inferior hasta la pestaña de “Criterios de evaluación” y selecciona tu curso.
  3. Echa un vistazo a los criterios y estándares. Si aún no lo has hecho, relaciónalos con tus contenidos y con tus unidades didácticas. Simplemente decide con qué criterios vas a evaluar cada unidad.
  4. Ahora céntrate en los estándares y decide qué actividades de evaluación realizarás en la unidad didáctica y qué estándar/es corresponde a cada una.
  5. Desgrana el estándar y establece diferentes niveles de consecución que vayan de menos a más.

Veamos un ejemplo:

Estándar de aprendizaje: ¿Se han especificado el tema y la idea del relato, incluyendo conflicto e intriga?

  • Nivel 0: No se ha especificado el tema ni la idea del relato, y tampoco incluye conflicto e intriga
  • Nivel 1: Se ha especificado el tema y la idea, pero no incluye conflicto e intriga
  • Nivel 2: Se han especificado el tema y la idea del relato, incluyendo conflicto e intriga

¿Qué análisis hacemos de estos indicadores de logro? El nivel 0 marca que el alumno no ha cumplido con lo esperado. El nivel 1 señala que se ha hecho parte del trabajo, pero no todo. Y, por último, el nivel 2 muestra que se cumple 100% con el estándar. Gracias a esto, podemos calificar fácilmente las actividades de evaluación. ¿Cómo? Dándole un valor a cada estándar y un porcentaje a cada nivel. Por ejemplo, en este caso, mi estándar vale 1 punto y los niveles tienen estos porcentajes: 0% para el nivel 0; 50% para el nivel 1, y 100% para el nivel 2.

También podrías dividirlo de otras maneras. Si tuviera 4 niveles, podría darles un 25%, un 50%, un 75% y un 100%. Esto ya depende de tu planteamiento.

Si hago lo mismo para todos los estándares que evalúan una actividad, obtengo algo así:

indicadores de logro programación didáctica
Rúbrica de evaluación con indicadores de logro
(Haz clic en la imagen para ampliar)

Indicadores de logro en la programación didáctica

Además de para evaluar a los alumnos, puedes diseñar indicadores de logro para autoevaluar la programación docente. En este sentido tienes que pensar qué criterios usas o qué objetivos persigues con tu acción educativa. Por ejemplo, si las actividades propuestas fomentan la participación o si los recursos utilizados facilitan el aprendizaje. Para cuantificarlo, describe varios niveles de cumplimiento, como por ejemplo:

  1. Nivel 0: las actividades no han conseguido fomentar la participación del alumnado
  2. Nivel 1: las actividades han fomentado la participación de parte del grupo
  3. Nivel 2: las actividades han conseguido que todo o casi todo el grupo participe

De esta manera, diseñarás una evaluación mucho más rica en tu programación didáctica y que marcará la diferencia con otros opositores que presten menos atención al detalle. Es importante tener en cuenta los indicadores de logro para poder cuantificar la evaluación y dar una calificación objetiva. Así que, ¡manos a la obra!

Descubre cómo marcar la diferencia

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Además de indicadores de logro debes conocer…

actividades de evaluación en primaria, secundaria y fp
elaborar rúbricas de evaluación
Evaluación LOMCE con Rúbricas (2020)

Actividades de evaluación

Para evaluar a tus alumnos en la programación didáctica necesitas unas actividades de evaluación. El problema está en que no siempre es fácil encontrar las actividades adecuadas y relacionarlas con los criterios y los estándares de aprendizaje o los indicadores de logro. Para solventarlo, hoy te enseño una técnica con la que plantear tus actividades de evaluación de una manera más rápida y sencilla.

Evaluación de las unidades didácticas

Las actividades se desarrollan en las unidades didácticas, por tanto es aquí donde vamos a incluir nuestras actividades de evaluación.

En este punto debes recordar que evaluamos en función de 2 elementos curriculares: los criterios de evaluación y los estándares de aprendizaje (o indicadores de logro en algunas CCAA). También es necesario que tengas claro que los criterios de evaluación se relacionan con los objetivos y los estándares con las competencias clave. De esta manera, los principales elementos de tu unidad didáctica quedan relacionados. Veamos ahora qué hacer con las actividades.

Cómo diseñar actividades de evaluación para las unidades didácticas

Vamos al grano:

  1. Lo primero que tienes que hacer es ir al currículo. Si quieres, puedes consultarlo en virgulaweb.es.
  2. Dirígete al apartado de criterios de evaluación de tu asignatura y curso.
  3. Si no lo has hecho, antes de entrar de lleno en las actividades, relaciona los criterios con los bloques de contenidos y sus correspondientes unidades. Por ejemplo, en mi caso, a la UD1 le corresponden los criterios 1, 2 y 3.
  4. Lee atentamente cada uno de los criterios con sus estándares. Te dicen lo que debes evaluar en los alumnos. Es decir, tu actividad debe permitir al alumno demostrar que es capaz de cumplir con lo que marcan los criterios y los estándares. Así que, piensa qué actividad/es son idóneas para cada criterio y estándar. Ten en cuenta que puedes diseñar 1 actividad para cada estándar, varias actividades para 1 solo estándar o 1 actividad para varios estándares. Igual con los criterios. ¿De qué depende? De los propios criterios y estándares, del planteamiento de tu programación didáctica, de tu grupo de alumnos, de tu metodología, de tu manera de enseñar… Así que no hay una única propuesta válida.
  5. Abre un archivo de texto o tu programación didáctica y crea una tabla con 3 columnas como mínimo: una para las actividades, otra para los criterios y otra para los estándares o indicadores. Escribe tus actividades de evaluación y vincúlalas con sus correspondientes criterios y estándares.

Actividades de evaluación en FP

Para Formación Profesional, el procedimiento es el mismo, solo cambian algunos términos y, lógicamente, las actividades serán más prácticas.

  1. Ve al currículo o a virgulaweb.
  2. Avanza hasta tu módulo.
  3. Relaciona los resultados de aprendizaje y criterios de evaluación con cada unidad de trabajo.
  4. Lee cada resultado de aprendizaje y sus criterios y piensa qué actividades permiten al alumno demostrar que es capaz de cumplir con lo que enuncian. Puede que varias UT compartan un mismo RA, o que un criterio se aplique a distintas actividades, e incluso que varios criterios y RA evalúen una única actividad. Aquí tampoco hay una única opción válida.
  5. Ve a tu documento de texto y crea una tabla con esas 3 columnas: actividades, resultados de aprendizaje y criterios de evaluación. Escribe tus actividades de evaluación y relaciónalas con sus correspondientes RA y CE.

Actividades de evaluación en la programación didáctica

Una vez hecho esto puedes combinarlo con las rúbricas, tal y como veíamos en los artículos anteriores. Solo te queda determinar los criterios de calificación para poder dar una nota objetiva a tus alumnos, como veremos en otros artículos.

La función de la evaluación en la programación didáctica es clave, porque determina en qué medida los alumnos han alcanzado los objetivos, han desarrollado las competencias y adquirido los contenidos planteados previamente. En definitiva, determina el éxito, no solo de los alumnos, sino también de tu programación docente, así que préstale la atención que merece para crear un apartado impecable.

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Cómo evaluar con rúbricas

Las rúbricas son un instrumento de calificación que ayudan mucho a evaluar actividades y proyectos teniendo en cuenta objetivos, competencias y contenidos. En este artículo vamos a ver cómo evaluar mediante rúbricas, lo cual, tal y como veremos en profundidad más adelante, nos permitirá también evaluar por competencias.

La evaluación LOMCE

La evaluación es uno de los apartados más complejos de la programación didáctica porque hay que tener en cuenta muchos aspectos. Pero si vamos paso a paso verás que la cosa se simplifica.

En primer lugar, debes saber que nuestra evaluación se construye sobre 2 pilares básicos: criterios de evaluación y estándares de aprendizaje (Primaria y Secundaria). En algunas comunidades, los estándares son sustituidos por indicadores de logro. En Formación Profesional cambian los términos, pero el funcionamiento es el mismo; hablamos de resultados de aprendizaje y criterios de evaluación. ¿Qué miden cada uno?

Los criterios de evaluación miden el grado de logro de los objetivos en nuestra programación didáctica. Por su parte, los estándares o indicadores miden el grado de desarrollo de las competencias clave. En Formación Profesional son los resultados de aprendizaje los que relacionamos con los contenidos, mientras los criterios se vinculan a las competencias de FP. Por tanto, cada vez que usemos un criterio de evaluación y unos estándares o indicadores, vamos a saber en qué medida los alumnos están cumpliendo con los objetivos y las competencias. Pero estos conceptos son muy abstractos, así que vamos a ir a lo concreto con las rúbricas de evaluación.

Cómo evaluar mediante rúbricas

En el artículo anterior veíamos cómo hacer una rúbrica. Ahora vamos a ver cómo combinarlas para evaluar mediante rúbricas toda una unidad didáctica o incluso un trimestre completo:

Cómo evaluar por rúbricas (LOMCE)

Para evaluar una serie de actividades y/o proyectos que conforman tus unidades, solo tienes que combinar las rúbricas. Incluso puedes incluir varias rúbricas de evaluación en una misma hoja para evaluar todo un trimestre (o todo el curso). Además, puedes crear una hoja nueva para cada alumno. O, si lo prefieres, incluir más columnas a la derecha para tener a todos los alumnos en una misma rúbrica. Lo importante es que crees tu propio estilo de acuerdo a tus actividades de evaluación y a tu manera de enseñar y te quedes con lo que te resulte más cómodo.

Evaluación en la programación didáctica con rúbricas

Entonces, ¿cómo implemento esto en mi programación didáctica? Primero debes pensar si quieres incluir rúbricas en tu evaluación. Para la LOMCE es lo idóneo, pero en otros niveles, como Infantil y FP, no se aplica, así que es tu elección.

Si te decantas por usarlas, tienes que pensar para qué actividades. Puede ser que evalúes todo con rúbricas o solo algunas tareas. Y, ahora, en aquellas que vayas a evaluar mediante rúbricas, busca qué criterios y qué estándares se acoplan mejor a la actividad. Así crearás tu rúbrica como te indico en el vídeo. Pero, ¿es necesario crear rúbricas para todas las actividades y ponerlo en la programación didáctica?

No es necesario. Puedes usarlas para relacionar tus actividades con el resto de elementos de la programación. También puedes usarlas para hacerte mejor a la idea de cómo son tus unidades. Lo que sí te recomiendo es que crees alguna de ejemplo y la añadas a los anexos de tu programación. Así, el tribunal podrá ver en detalle cómo vas a a evaluar. Y, además, en la exposición oral, podrás referirte a ella cuando expliques la evaluación.

En pocas palabras, si quieres evaluar con rúbricas, debes indicarlo en el apartado de evaluación de la programación didáctica y agregar un ejemplo, bien en el propio apartado o bien en un anexo.

A continuación puedes descargar el archivo .xlsx de ejemplo que uso en el vídeo para ver cómo evaluar con rúbricas:

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Cómo hacer una rúbrica de evaluación

Hace unos años la LOMCE introdujo las rúbricas en el ámbito educativo y su uso se ha extendido desde entonces. ¿Quieres saber por qué? ¿Y quieres implementarlas en tus clases o en tu programación didáctica? Pues sigue leyendo para descubrir cómo hacer una rúbrica. Más abajo podrás descargar el archivo de los ejemplos.

¿Qué es una rúbrica?

Una rúbrica es un instrumento de calificación que aglutina una serie de criterios en función de los cuales se obtiene la nota final. A su vez, es un instrumento de aprendizaje, ya que el alumno conoce qué aspectos se tendrán en cuenta para valorar su trabajo.

Piénsalo. Seguro que alguna vez te ha pasado que no has obtenido la nota que esperabas. Y se debió a que el profesor o incluso el tribunal de oposiciones tuvo en cuenta factores que tú pasaste por alto. Esto se debe a la opacidad que muchas veces tiene la evaluación. Pero no olvidemos de que estamos hablando de un proceso de enseñanza-aprendizaje, donde lo importante es que los alumnos alcancen unos objetivos y desarrollen unas competencias preestablecidas. Entonces, ¿de qué nos sirve ser opacos en la calificación?

Las rúbricas son la herramienta que habilita a docente y alumnos a hablar el mismo idioma, a prestar atención a los mismos aspectos y, aún más, a optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Así que, vamos a ver cómo hacer una rúbrica.

Cómo elaborar una rúbrica de evaluación LOMCE

Existen diferentes tipos y formatos de rúbrica, como veremos después. Ahora te voy a explicar el método más rápido y cómodo para elaborar unas rúbricas de evaluación completas en las que puedas relacionar objetivos, competencias y contenidos con criterios de evaluación y estándares de aprendizaje.

En resumen, estos son los pasos que debes seguir:

✔️ Escribe el título de tu unidad

✔️ Plantea tus actividades de evaluación

✔️ Emparéjalas con sus correspondientes criterios de evaluación y estándares de aprendizaje (o con sus resultados de aprendizaje y criterios de evaluación si estás en FP).

✔️ Asigna varios niveles de logro a cada estándar o criterio (por ejemplo, apto/no apto, 1/2/3, o cualquier otro).

✔️ Dale un valor a cada nivel (por ejemplo, 0/1 o 0/5/10).

✔️ Configura la fórmula para obtener la final ¡y listo! Ya tienes tu rúbrica creada.

Tipos de rúbricas

Como ya adelantábamos, hay diferentes formas de hacer rúbricas, aunque todas mantienen la misma esencia. Lo realmente importante es que busques tu propio estilo y apliques aquellas que mejor se adapten a tus actividades de evaluación y a tu manera de trabajar.

En el vídeo veíamos un tipo de rúbrica sintetizada, donde decimos si se cumple o no un criterio. Aquí no hay términos medios. Sin embargo, en ocasiones, sí que hay matices grises entre el blanco y el negro. Por eso podemos usar una rúbrica casi igual de sintética, pero con más de 2 valores.

cómo hacer una rúbrica lomce
Rúbrica sintética de 3 niveles

Ahora bien, seguro que estás echando en falta el tipo de rúbrica más usado en el que a un criterio le acompañan varios niveles de cumplimiento especificados en una frase, tal y como vemos en esta imagen:

cómo elaborar una rúbrica de evaluación
Rúbrica desarrollada

En verdad, es exactamente lo mismo que en la rúbrica sintética de 3 niveles. La única diferencia es que en esta rúbrica se desarrolla cada nivel de cumplimiento (son nuestros indicadores de logro).

Para crear esta rúbrica, lo único que cambia con respecto a la del vídeo es el desarrollo de los niveles de cumplimiento de cada criterio/estándar. En la columna de “Resultado” he vuelto a usar la “Validación de datos” y el “Formato condicional”. Necesito un desplegable con tres niveles (1, 2 y 3) y para que concuerde con los colores de la rúbrica le daré el color rojo al número 1, el amarillo al número 2 y el verde al número 3. Para obtener el valor de cada fila, he aplicado la fórmula lógica “SI” de esta manera: =SI(E6=1;0) + SI(E6=2;0,5) + SI(E6=3;1).

Ahora te toca elegir. Si quieres una versión clásica en tus rúbricas, créalas de acuerdo a este último ejemplo. Si prefieres ahorrar tiempo, te recomiendo el otro tipo. Aunque no se desarrolle cada indicador, ya estamos diciendo si el criterio/estándar se cumple total o parcialmente, o si no se cumple en absoluto.

Metodologías activas. 3 cosas que debes saber para integrarlas en tu programación didáctica

Las metodologías activas son aquellas que procuran un aprendizaje en el que el alumno toma acción. Es decir, en lugar de ser un sujeto pasivo, se convierte en el protagonista del aprendizaje con su actividad. Veamos alguna definición más y cuáles son las características de estas metodologías. Para terminar, veremos algunos ejemplos.

¿Qué son las metodologías activas según López (2005)?

Para tener un marco teórico en el que apoyar nuestra programación didáctica, en esta ocasión acudimos al autor Fernando López Noguero y a su libro Metodologías participativas en la enseñanza universitaria. En él define la metodología activa como:

un proceso interactivo basado en la comunicación profesor-estudiante, estudiante-estudiante, estudiante-material didáctico y estudiante-medio que potencia la implicación responsable de este último y conlleva la satisfacción y enriquecimiento de docentes y estudiantes.

Noguero, F. L. (2005). Metodología participativa en la enseñanza universitaria (Vol. 9). Narcea Ediciones.

Con esta definición de metodología activa de López (2005) se plantea una educación mucho más rica, al sustituir la comunicación profesor-estudiante por una intercomunicación de actores, recursos y medio. Así, por ejemplo, el profesor no es el único que posee la verdad, sino que también puede encontrarse en un libro o en un documental audiovisual (¡incluso en un videojuego!). Y a su vez el entorno se convierte en una oportunidad de aprendizaje constante que conecta el aprendizaje en el aula con el mundo real.

Características de las metodologías activas

Ahora que ya sabemos qué son las metodologías activas podemos entender mejor cuáles son sus características:

  • Es un sistema basado en la acción
  • El profesor actúa como guía en el aprendizaje
  • El alumno toma un rol activo para autogestionar su aprendizaje cada vez con mayor independencia
  • Fomenta el aprendizaje autónomo, también conocido como aprender a aprender
  • El discente es el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje
  • Se apoya en el trabajo colaborativo y fortalece la convivencia
  • Facilita el aprendizaje reflexivo y el pensamiento crítico
  • Hace al alumno más responsable de sus actos y de sus resultados
  • Vincula el aprendizaje al entorno, dando herramientas para resolver problemas reales

Ejemplos de metodologías activas

Cualquier forma de trabajar en clase que implique un rol activo en los alumnos vale como ejemplo de metodología activa, así que si tienes ideas innovadoras no tengas miedo de plasmarlas en tu programación. Eso sí, tampoco conviene pasarse innovando porque nunca sabes quién te va a valorar en las oposiciones.

Algunos ejemplos de metodología activa en los que puedes inspirarte son:

  • Flipped classroom
  • Aprendizaje basado en proyectos (ABP)
  • Aprendizaje basado en problemas
  • Aprendizaje basado en el pensamiento
  • Gamificación
  • Design thinking
  • Visual thinking
  • Simulación
  • Juegos de rol
  • Aprendizaje cooperativo
  • Ambientes o rincones

Ahora llega el momento de que pongas en práctica lo que acabas de aprender. Piensa en cómo quieres que sean tus clases y anota unas primeras ideas. Date un tiempo para reflexionar y después plantéalo de una manera más formal en tu programación didáctica. Y si quieres trabajar con mayor profundidad tu metodología, te espero dentro de la Academia Intrépidos.

Metodologías activas en la programación didáctica

A estas alturas puedes estar preguntándote si debes usar metodologías activas en tu programación didáctica y por qué. En la Orden ECD/65/2015, de 21 de enero, por la que se describen las relaciones entre las competencias, los contenidos y los criterios de evaluación de la educación primaria, la educación secundaria obligatoria y el bachillerato encontramos la respuesta:

Para potenciar la motivación por el aprendizaje de competencias se requieren, además, metodologías activas y contextualizadas. Aquellas que faciliten la participación e implicación del alumnado y la adquisición y uso de conocimientos en situaciones reales, serán las que generen aprendizajes más transferibles y duraderos.

Orden ECD 65/2015 en su ANEXO II

Por tanto, es la propia legislación quien nos dice que debemos usar metodología activas para mejorar el aprendizaje de los alumnos. Esto no quiere decir que no puedas usar otras estrategias más clásicas, como la exposición de contenidos, pero sí que el mayor peso metodológico caiga en estrategias activas como las que veremos a continuación. Pero antes vamos a ver cómo integrar las metodologías activas en la programación didáctica.

Metodología activa y competencias

Podemos empezar quizás por lo más obvio. Las metodologías activas ayudan a desarrollar las competencias clave y también las competencias de FP. Porque las competencias, precisamente, se basan en dotar a los alumnos de herramientas para resolver problemas. Y no unos problemas cualquiera, sino aquellos que pueden encontrarse en el día a día o en su sector productivo.

Metodología activa y objetivos

Si seguimos con los objetivos, podemos echar un vistazo a los objetivos generales de Educación Primaria y ver la estrecha relación que tienen con las metodologías activas. Veamos algunos ejemplos:

b) Desarrollar hábitos de trabajo individual y de equipo, de esfuerzo y de responsabilidad en el estudio, así como actitudes de confianza en sí mismo, sentido crítico, iniciativa personal, curiosidad, interés y creatividad en el aprendizaje, y espíritu emprendedor

LOE/LOMCE

En este caso, el objetivo b) nos indica que los alumnos deben trabajar individualmente y en equipo. Ya dijimos más arriba que las metodologías activas se apoyan en el trabajo colaborativo. Además, el alumnado debe esforzarse, ser responsable, tener iniciativa, ser curiosos y también críticos… Todo esto sería impensable sin metodologías activas.

f) Adquirir en, al menos, una lengua extranjera la competencia comunicativa básica que les permita expresar y comprender mensajes sencillos y desenvolverse en situaciones cotidianas

LOE/LOMCE

La última parte de este objetivo recalca la necesidad de implementar metodologías activas en el aula. Porque un nuevo idioma puede llegar a entenderse solo escuchándolo, pero para desdenvolverse en situaciones cotidianas necesitamos un rol proactivo.

Además, este objetivo f) conjuga explícitamente el propio objetivo con la competencia en comunicación lingüística (CCL) y la metodología.

i) Iniciarse en la utilización, para el aprendizaje, de las tecnologías de la información y la comunicación desarrollando un espíritu crítico ante los mensajes que reciben y elaboran

Otro ejemplo muy claro son las tecnologías. Es verdad que para utilizar las TIC hace falta ese rol activo, pero una vez dentro, no debemos dejar que los niños y jóvenes reciban mensajes de manera pasiva igual que lo hacían en clase hace unas décadas. Deben desarrollar ese pensamiento crítico, dudar del mensaje y aprender a contrastar la información.

Si los objetivos generales de etapa ya están orientados a la metodología activa, tus objetivos didácticas de las unidades pueden incidir mucho más en este sentido. Así que piensa cómo van a ser tus clases, cómo vas a integrar una metodología activa en tu programación didáctica y después plantea objetivos concretos para tus unidades que ayuden a los alumnos a aprender.

Descubre cómo integrar las metodologías activas en tu programación didáctica

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¿Qué es la metodología didáctica?

La metodología didáctica es el conjunto de estrategias, procedimientos y acciones organizadas por el profesor para facilitar el aprendizaje de los alumnos. Esas estrategias deben estar planificadas de manera consciente y reflexiva en la programación didáctica. Además, han de facilitar el logro de objetivos.

¿Qué es la metodología didáctica en la programación docente?

De acuerdo al Real Decreto 1105/2014, de 26 de diciembre, por el que se establece el currículo básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato, la metodología didáctica es:

conjunto de estrategias, procedimientos y acciones organizadas y planificadas por el profesorado, de manera consciente y reflexiva, con la finalidad de posibilitar el aprendizaje del alumnado y el logro de los objetivos planteados

RD 1105/2014, de 26 de diciembre, art. 1, apartado g)

En otras palabras, la metodología didáctica son las acciones que planteamos en clase para ayudar a los alumnos a aprender y lograr los objetivos que hemos puesto previamente. En este sentido, la metodología actúa de bisagra entre los objetivos y las competencias, y la evaluación. ¿Por qué? Porque al principio de nuestra programación didáctica ponemos unos objetivos que queremos alcanzar. Proponemos también unas competencias para desarrollar. Al final de la programación, tenemos los criterios de evaluación, los estándares de aprendizaje y los resultados de aprendizaje. Estos nos ayudan a medir en qué medida los alumnos han adquirido objetivos, competencias y contenidos. ¿Cuál es el puente entre estas dos partes? La metodología. Solo mediante acciones educativas podemos alcanzar unos objetivos, desarrollar competencias y asimilar contenidos. Ese es el papel de la metodología.

Además, debemos facilitar el aprendizaje de los alumnos. Es decir, no vale con ir a clase y soltar el rollo. Antes se hablaba de enseñanza a secas, pero ahora hablamos del proceso de enseñanza-aprendizaje, porque es un proceso bilateral. No es solo importante enseñar, sino también asegurarnos de que nuestros discentes aprenden. Y no se trata de enseñar a los alumnos que lo cogen todo a la primera. Tenemos que buscar la forma de hacer el aprendizaje sencillo, ameno. ¿Cómo? A través de actividades variadas que ilustren los contenidos para hacerlos comprensibles, poner ejemplos cercanos a los alumnos, tratar temas de interés para ellos, hacerlos partícipes, etc.

Estrategias metodológicas para la programación didáctica

Una estrategia es, según la RAE, un «conjunto de las reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento». Las estrategias metodológicas definen una forma de actuar de acuerdo a cómo se entiende la educación. Así que la mejor forma de ser original en tu programación didáctica es reflexionar sobre cómo entiendes tú la enseñanza y cómo puedes facilitar el aprendizaje. Nadie más llegará a tus mismas conclusiones.

Algunos ejemplos de estrategias metodológicas son:

  • Aprendizaje basado en proyectos
  • Aprendizaje basado en el juego
  • Aprendizaje por indagación
  • Mapas mentales
  • Lluvia de ideas
  • Juegos de rol
  • AICLE
  • Estudios de caso
  • Debates
  • Portafolios

Estos son solo algunos ejemplos. Seguro que puedes pensar muchos más. La clave está en cuáles vas a usar tú para facilitar el aprendizaje. Si quieres más ideas, puedes mirar este artículo sobre metodologías activas.

Ten en cuenta que puedes utilizar varias estrategias metodológicas. Por ejemplo, tu metodología puede basarse en el aprendizaje basado en proyectos, pero también puedes usar mapas mentales y portafolios.

¿Por qué es importante la metodología en la programación didáctica?

La metodología didáctica es el elemento diferenciador en las oposiciones. Los elementos curriculares son los mismos para todos los opositores, porque los dicta la ley. Sin embargo tu metodología es única. Si parte de tu reflexión, de tu personalidad, de tu forma de entender la educación, nadie más va a plantearlo como tú. Por eso es importante que dediques un tiempo a pensar: ¿cómo puedo facilitar el aprendizaje? Toma nota de tus ideas y elabóralas en tu programación.

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Tipos de contenidos en la programación didáctica

Conceptuales, procedimentales y actitudinales. Estos son los tres tipos de contenidos de la programación didáctica. Son una parte central del currículo y también de nuestra programación para las oposiciones. Quizá hayas escuchado más de una vez esta categorización, pero la pregunta es ¿necesito hacer esta distinción en mi programación docente?

La respuesta es no. Esta categorización surgió en los años 90, cuando se intentaba pasar de un modelo educativo tradicional y muy teórico a otro más práctico. Se perseguía una mayor implicación del alumno, un rol activo, mientras se intentaba dejar atrás una educación basada en la memorización de conceptos abstractos.

Bien es cierto que la memorización es necesaria. De hecho, si nos vamos a los niveles de aprendizaje, la memorización es el primer paso. Pero también es cierto que la inteligencia se entiende como la capacidad de encontrar soluciones a los problemas del contexto (competencias clave). Es decir, no solo necesito, por ejemplo, saber qué es un coche, sino también saber conducirlo para que me lleve a mi destino. En definitiva, el aprendizaje no tiene una única dimensión (memoria), sino que es multidimensional. Esa es la razón por la que debemos considerar unos contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales.

Los 3 tipos de contenidos educativos

Ahora que sabemos de dónde vienen estos 3 tipos de contenidos de la programación didáctica, vamos a conocer en qué consisten cada uno de ellos.

Contenidos conceptuales

Los contenidos conceptuales o declarativos se refieren a hechos, datos o conceptos que necesitan memorizarse. Por ejemplo, la Edad Media va desde el siglo V hasta el siglo XV; El Quijote es una obra de Cervantes; o 3+3 es igual a 6.

Existen ciertos contenidos que necesitan memorizarse, ya sea por cultura general o por practicidad. En nuestra vida diaria necesitamos memorizar dónde vivmos, cómo se llaman nuestros allegados o dónde hemos dejado las llaves. Así que la memoria es importante y tenemos que ejercitarla.

Algunos ejemplos de contenidos conceptuales son la definición de sustantivo o las tablas de multiplicar.

Contenidos procedimentales

Los contenidos procedimentales tienen que ver con el “saber hacer”, es decir, llevar a la práctica lo aprendido de forma teórica. Por ejemplo, puedo conocer el concepto de resumen, pero ¿sé elaborar un resumen? Para ello necesito un modo de proceder, una estrategia: primero leo el texto, extraigo las ideas principales y finalmente redacto una síntesis. Ahora he adquirido conocimientos conceptuales y procedimentales.

Los procedimientos incluyen unos pasos, una metodología, unas normas que hay que conocer y seguir. Además, requiere ciertas habilidades y destrezas para llevar a cabo la tarea. Imagina que estamos en Educación Física. Tenemos un circuito en el que hay que hacer un zig-zag, saltar el potro, pasar por debajo de un banco y disparar un balón a la portería. Si tengo mala puntería y nunca he jugado al fútbol, seguro que no marco gol. Carezco de esa habilidad. Entonces, tendré que trabajar en este procedimiento hasta lograr mi objetivo.

Algunos ejemplos de contenidos procedimentales son la investigación de las causas del cambio climático o la resolución de un problema de cinemática.

Contenidos actitudinales

Los contenidos actitudinales se relacionan con la forma de comportarse, con el saber ser y estar. Implica unos valores compartidos como el trabajo en equipo, el respeto, la ayuda, etc.

La escuela actúa como agente de socialización que enseña a los alumnos a comportarse dentro de la sociedad. Le marca unas normas, unos horarios, unos valores y unas actitudes que debe aprender para aplicar en su día a día, tanto en el aula como fuera. La impuntualidad, por ejemplo, en una quedada con amigos puede no ser importante, pero en un futuro trabajo puede ser motivo de despido. Así que es importante trabajar estos contendios actitudinales junto con los conceptuales y procedimentales.

Algunos ejemplos de contenidos actitudinales son el respeto al medio ambiente o la prevención de la violencia de género y cualquier tipo de discriminación.

Tipos de contenidos en la LOMCE

Si acudimos a la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa, esta define los contenidos como:

conjuntos de conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes que contribuyen al logro de los objetivos de cada enseñanza y etapa educativa y a la adquisición de competencias

LOMCE (2013)

Vemos que no se alude a contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales, sino que ya están implícitos en la definición de contenidos de la programación didáctica como conocimientos, habilidades y destrezas, y actitudes. Además, tenemos las competencias clave:

capacidades para aplicar de forma integrada los contenidos propios de cada enseñanza y etapa educativa, con el fin de lograr la realización adecuada de actividades y la resolución eficaz de problemas complejos.

LOMCE (2013)

Cuando se postularon los tipos de contenidos ya vistos, no existían las competencias. Ahora sí las tenemos y se encargan de llevar a la práctica lo teórico para resolver problemas complejos. Es decir, podemos entender esta nueva propuesta como una evolución de los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales.

La programación didáctica relaciona los contenidos con las competencias, los objetivos y la evaluación. Por tanto, vamos a saber perfectamente en qué grado los alumnos han adquirido esos conociemientos, destrezas, habilidades y actitudes; sabremos en qué medida aplican los contenidos para resolver problemas.

En conclusión, no resulta necesario clasificar los tipos de contenidos de la programación didáctica en conceptos, procedimientos y actitudes. Ahora bien, si te gusta esta clasificación, puedes usarla. Ya sabes que las decisiones las tomas tú y, siempre que sepas argumentarlas, estará bien.

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Más sobre los contenidos de la programación didáctica

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Tipos de objetivos didácticos

Existen diferentes tipos de objetivos didácticos dependiendo de sus características. Sabiendo qué son los objetivos de la programación didáctica, podemos prestar más o menos atención a su categorización, lo cierto es que nos ayudará a entender más a fondo qué son y cómo redactarlos en nuestra programación didáctica.

Tipos de objetivos didácticos según su nivel de especificación

En primer lugar, atenderemos a los objetivos fijándonos en su profundización, es decir, si plantean metas generales o muy específicas. De esta manera, tenemos:

Generales

Son objetivos que abarcan todo un nivel educativo o un curso completo. Se pueden entender como las directrices que orientan el proceso de enseñanza-aprendizaje y que pueden ser comunes a diferentes asignaturas. Por ejemplo, el currículo de Educación Secundaria expone, entre otros, el siguiente objetivo genral:

a) Asumir responsablemente sus deberes, conocer y ejercer sus derechos en el respeto a los demás, practicar la tolerancia, la cooperación y la solidaridad entre las personas y grupos, ejercitarse en el diálogo afianzando los derechos humanos y la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres, como valores comunes de una sociedad plural y prepararse para el ejercicio de la ciudadanía democrática.

Real Decreto 1105/2014, de 26 de diciembre, por el que se establece el currículo básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato

Por tanto, en este nivel de concreción no tienes que preocuparte por formular los objetivos, por ya vienen establecidos en el propio currículo. Este es el marco general que contextualiza el proceso en enseñanza-aprendizaje. A partir de aquí, iremos concretando cada vez un poco más.

Específicos

Los objetivos específicos señalan aquellos resultados que se persiguen en una materia. Es decir, estos, a diferencia de los generales, se centran en una asignatura concreta y en sus contenidos. En función de ello, se establecen objetivos que serán diferentes para cada materia y para cada nivel. Porque los objetivos específicos de Matemáticas 1º ESO serán diferentes de los de Matemáticas 4º ESO, ¿no crees? Por tanto, los objetivos generales son compartidos por todas las asignaturas de un nivel mientras que los objetivos específicos son distintos. ¿Vemos un ejemplo?

Valorar cómo la investigación científica puede generar nuevas ideas e impulsar nuevos descubrimientos y aplicaciones, así como su importancia en la industria y en el desarrollo de la sociedad.

En este caso, este objetivo no viene desarrollado en el currículo, ni a nivel nacional ni autonómico. ¿Por qué? Porque el currículo establece un marco general con objetivos también generales. En su caso, los objetivos específicos serán diseñados por el docente o por el departamento correspondiente. Entonces, ¿de dónde he sacado este objetivo? ¿Cómo elaboro estos objetivos específicos en mi programación didáctica para las oposiciones? Muy sencillo. El currículo no nos da objetivos específicos, pero sí nos ofrece los criterios de evaluación de cada materia o asignatura. Aquí es importante que tengas claro el esquema de la programación didáctica en cascada y entiendas su filosofía. Los criterios de evaluación son, a fin de cuentas, los resultados que debemos alcanzar al final del proceso de E-A. Y los objetivos son el planteamiento de aquello que queremos alcanzar. Por tanto, objetivos y evaluación están íntimamente relacionados; son el principio y el final del proceso. Por ello podemos establecer los objetivos específicos en función de los criterios de evaluación. ¿Ves como elaborar una programación didáctica es mucho más fácil de lo que parece?

Objetivos operativos

Este es el último nivel de concreción, los objetivos que describen con más detalle aquello que esperamos lograr y se plantean a nivel de aula. Esto es, dependiendo de tu secuanciación de contenidos, de las competencias que vas a desarrollar, de tu metodología,… plantearás unos objetivos u otros. Imagina que compartes asignatura en 2º ESO, por poner un ejemplo, con otro compañero. Tú das al grupo A y él o ella da al grupo B. Vuestros objetivos generales serán los mismos, ¿sí? Así como los objetivos específicos, que dijimos que se establecían en el departamento. Genial. Ahora bien, vuestros objetivos operativos seguro que difieren. Y esto se debe a que tendreis diferentes formas de enseñar, los grupos son diferentes, realizais distintas actividades, etc. Lo entenderemos mejor con un ejemplo. Supón que hemos propuesto un trabajo individual, donde los alumnos tienen que realizar una pequeña presentación oral. Aunque el trabajo es el mismo, cada profesor puede poner objetivos diferentes:

1. Expone sus propias ideas y reflexiones de forma ordenada acerca del texto X.

2. Resumen las ideas principales del texto X, relacionándolas con los conocimientos adquiridos en la unidad.

Ves la diferencia, ¿verdad? Llevando a cabo una misma actividad, el enfoque que podemos darle es diferente. Por ello es una buena idea darle una vuelta a los objetivos y trabajarlos bien, ya que pueden ser una buena forma de destacar en las oposiciones.

Teniendo en cuenta lo anterior, también debes saber que puedes diseñar tus objetivos operativos en función de los estándares de aprendizaje. ¿Por qué? Por que son un nivel más concreto que los criterios de evaluación, los cuales usamos de referencia para redactar objetivos específicos. Vayámonos al currículo y busquemos alguno. El objetivo reformulardo será:

Resumir textos, de forma oral, recogiendo las ideas principales e integrándolas, de forma clara, en oraciones que se relacionen lógica y semánticamente.

La ventaja de fijarnos en los criterios de evaluación y en los estándares de aprendizaje para formular los objetivos didácticos es que, a la hora de relacionar los elementos en las unidades didácticas, ¡el trabajo ya estará hecho!

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Tipos de objetivos didácticos según sus características

Aquí tenemos los famosos objetivos conceptuales, procedimentales y actitudinales. ¿Te suena? Son iguales que los tipos de contenidos de la programación didáctica. Realmente, a la hora de aprender, podemos hacerlo de estas tres maneras: conceptos, procedimientos y actitudes.

Objetivos conceptuales

Son aquellos objetivos que suponen un aprendizaje teórico y que pueden redactarse con los verbos analizar, reflexionar, argumentar, demostrar, comprender, conocer, etc.

Comprender el funcionamiento de un motor de combustión.

Objetivos procedimentales

Los objetivos procedimentales se relacionan con el “saber hacer”, es decir, llevar a cabo ciertos procesos. Es un saber práctico y metodológico, y se formula con verbos como investigar, desarrollar, diseñar, observar, debatir, diferenciar, etc.

Diseñar un motor de combustión, especificando sus piezas y fases.

Objetivos actitudinales

Estos objetivos, como podrás intuir, se refieren al comportamiento, a la actitud que adopta el alumno ante el aprendizaje o la actividad. Se formula con verbos como respetar, aceptar, valorar, interesarse, apreciar, colaborar, etc.

Colabora activamente en las actividades en grupo.

Tipos de objetivos didácticos según el contexto

De nuevo, volvemos a plantear objetivos más generales o más concretos, centrándonos ahora en las personas. Así, podemos encontrar objetivos escolares, grupales y personales.

Objetivos escolares

Se plantean desde el centro educativo, asumiendo como propios los objetivos generales del currículo y de las leyes educativas y/o elaborando unos propios que rijan el centro. Por ejemplo:

Colaborar en las actividades culturales programadas, como el Día de la Paz o Navidad.

Objetivos grupales

Estos son los objetivos que incumben a todo un grupo, ya sea el conjunto de la clase o subgrupos dentro del aula cuando planteamos proyectos colaborativos. Un ejemplo:

Dialogar desde el respeto para alcanzar un consenso.

Objetivos personales

Llegamos al nivel más específico, donde nos centramos en los resultados esperados para cada alumno individualmente. En este sentido pueden plantearse objetivos iguales para todos o diferentes si tenemos algún ACNEE.

Resumir las ideas principales de un texto de forma gerárquica para llegar a una conclusión final.

Ahora que conoces los tipos de objetivos didácticos que existen y cuentas con toda la información, podrás redactar y formular mejores objetivos para impactar al tribunal. Lo último que debes saber es que no es necesario especificar estas clasificaciones en la programación didáctica, aunque puedes hacerlo si lo crees conveniente. Asimismo, no hay que aplicar las 3 clasificaciones, sino solo una, ya que, de lo contrario, nos quitaría bastante espacio. Lo que sí has de tener claro es que existen diferentes niveles de concreción a la hora de diseñar los objetivos, tanto en el contexto como en la forma de aprender de los alumnos. Así que tenlo en cuenta para ofrecer una gama de objetivos variados. Encuentra el equilibrio entre la teoría, la práctica y el comportamiento, así como entre el cumplimiento del currículo y tu propio planteamiento.

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Mejora aún más tus objetivos en la programación didáctica

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Legislación educativa para la programación didáctica

Encuentra aquí toda la legislación educativa que necesitas para tu programación didáctica, desde la normativa general hasta la específica de cada nivel educativo. Recuerda que todos aquellos recursos que utilices debes añadirlos a tu bibliografía, incluida la legislación.

General

Ley Orgánica de la Mejora de la Calidad Educativa

Ley Orgánica de Educación

Ley Orgánica reguladora del Derecho a la Educación

Real Decreto 275/2007, de 23 de febrero, por el que se crea el Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar

Real Decreto 694/2007, de 1 de junio, por el que se regula el Consejo Escolar del Estado

Real Decreto-ley 14/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo

Orden ECD/65/2015, de 21 de enero, por la que se describen las relaciones entre las competencias, los contenidos y los criterios de evaluación de la educación primaria, la educación secundaria obligatoria y el bachillerato

Infantil

Real Decreto 1630/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas del segundo ciclo de Educación infantil

Real Decreto 132/2010, de 12 de febrero, por el que se establecen los requisitos mínimos de los centros que impartan las enseñanzas del segundo ciclo de la educación infantil, la educación primaria y la educación secundaria

Primaria

Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas de la Educación primaria

Real decreto 126/2014, de 28 de febrero, por el que se establece el currículo básico de la Educación Primaria

Real Decreto-Ley 5/2016, de 9 de diciembre, de medidas urgentes para la ampliación del calendario de implantación de la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa

Resolución de 11 de febrero de 2015, de la Dirección General de Evaluación y Cooperación Territorial, por la que se publica el currículo de la enseñanza de Religión Católica de la Educación Primaria y de la Educación Secundaria Obligatoria

Pruebas de la evaluación final de Educación Primaria: Real Decreto 1058/2015, de 20 de noviembre, por el que se regulan las características generales de las pruebas de la evaluación final de Educación Primaria establecida en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación

Evaluación final de Educación Primaria: Resolución de 30 de marzo de 2016, de la Secretaría de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, por la que se definen los cuestionarios de contexto y los indicadores comunes de centro para la evaluación final de Educación Primaria

ESO y Bachillerato

Real Decreto 1105/2014, de 26 de diciembre, por el que se establece el currículo básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato

Real decreto-ley 5/2016, de 9 de diciembre, de medidas urgentes para la ampliación del calendario de implantación de la ley orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa

Real decreto 562/2017, de 2 de junio, por el que se regulan las condiciones para la obtención de los títulos de graduado en educación secundaria obligatoria y de bachiller, de acuerdo con lo dispuesto en el real decreto-ley 5/2016, de 9 de diciembre, de medidas urgentes para la ampliación del calendario de implantación de la ley orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa

Orden ECD/462/2016, de 31 de marzo, por la que se regula el procedimiento de incorporación del alumnado a un curso de Educación Secundaria Obligatoria o de Bachillerato del sistema educativo definido por la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa, con materias no superadas del currículo anterior a su implantación

Orden ECD/42/2018, de 25 de enero, por la que se determinan las características, el diseño y el contenido de la evaluación de Bachillerato para el acceso a la Universidad, las fechas máximas de realización y de resolución de los procedimientos de revisión de las calificaciones obtenidas, para el curso 2017/2018

Orden ECD/65/2018, de 29 de enero, por la que se regulan las pruebas de la evaluación final de Educación Secundaria Obligatoria, para el curso 2017/2018

Real Decreto 102/2010, de 5 de febrero, por el que se regula la ordenación de las enseñanzas acogidas al acuerdo entre el Gobierno de España y el Gobierno de Francia relativo a la doble titulación de Bachiller y de Baccalauréat en centros docentes españoles

Real decreto 1105/2014, de 26 de diciembre, por el que se establece el currículo básico de la educación secundaria obligatoria y del bachillerato

Real decreto-ley 5/2016, de 9 de diciembre, de medidas urgentes para la ampliación del calendario de implantación de la ley orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa

Real decreto 562/2017, de 2 de junio, por el que se regulan las condiciones para la obtención de los títulos de graduado en educación secundaria obligatoria y de bachiller, de acuerdo con lo dispuesto en el real decreto-ley 5/2016, de 9 de diciembre, de medidas urgentes para la ampliación del calendario de implantación de la ley orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa

Orden PCI/12/2019, de 14 de enero, por la que se determinan las características, el diseño y el contenido de la evaluación de Bachillerato para el acceso a la Universidad, y las fechas máximas de realización y de resolución de los procedimientos de revisión de las calificaciones obtenidas en el curso 2018-2019

Formación Profesional

Real Decreto 375/1999, de 5 de marzo, por el que se crea el Instituto Nacional de las Cualificaciones (Modificado por el REAL DECRETO 1326/2002, de 13 de diciembre)

Ley Orgánica 5/2002, de 19 de junio, de las Cualificaciones y de la Formación Profesional

Real decreto 1128/2003, de 5 de septiembre, por el que se regula la Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales

Modificado por el REAL DECRETO 1416/2005, de 25 de noviembre

Real Decreto 1224/2009, de 17 de julio, de reconocimiento de las competencias profesionales adquiridas por experiencia laboral

Ley 2/2011, de 4 de marzo, de Economía Sostenible

Ley Orgánica 4/2011, de 11 de marzo, complementaria de la Ley de Economía Sostenible, por la que se modifican las Leyes Orgánicas 5/2002, de 19 de junio, de las Cualificaciones y de la Formación Profesional, 2/2006, de 3 de mayo, de Educación

Real Decreto 1558/2005, de 23 de diciembre, por el que se regulan los requisitos básicos de los Centros integrados de Formación Profesional

Real Decreto 229/2008, de 15 de febrero, por el que se regulan los Centros de Referencia Nacional en el ámbito de la formación profesional

Real Decreto 1529/2012, de 8 de noviembre, por el que se desarrolla el contrato para la formación y el aprendizaje y se establecen las bases de la formación profesional dual

Real Decreto 1147/2011, de 29 de julio, por el que se establece la ordenación general de la formación profesional del sistema educativo

Orientación educativa

Orden de 18 de septiembre de 1990, por la que se establecen las proporciones de profesionales/alumnos en la atención educativa de los alumnos con necesidades educativas

Orden de 9 de diciembre de 1992, por la que se regula la estructura y funciones de los Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica

Orden de 7 de septiembre de 1994, por la que se establece la sectorización de los equipos de orientación educativa y psicopedagógica

Real Decreto 696/1995, de 28 de abril, de ordenación de la educación de los alumnos con necesidades educativas especiales

Real Decreto 943/2003, de 18 de julio, por el que se regulan las condiciones para flexibilizar la duración de los diversos niveles y etapas del sistema educativo para los alumnos superdotados intelectualmente

Temporalización de la Programación Didáctica

La temporalización de la programación didáctica consiste en organizar los elementos de la programación didáctica a lo largo del curso escolar, teniendo en cuenta el calendario, las sesiones de aprendizaje y las horas disponibles.

Ya vimos qué son los contenidos educativos cómo podemos jerarquizarlos y estructurarlos en contenidos básicos, ampliados y extendidos (secuenciación de contenidos). Este es un paso previo que debemos dar antes de temporalizar los contenidos del currículo en nuestra programación didáctica. ¿Por qué? Porque antes de pensar cuándo damos tal bloque de contenidos, hemos de saber qué bloque daremos antes y cuál después.

¿Qué es la temporalización de una programación didáctica?

La temporalización de la programación didáctica es un subapartado dentro del apartado de contenidos de tu programación docente. Se trata de un proceso por el cual tú decides cuándo trabajar unos bloques u otros.

La secuenciación de contenidos te permite organizar el currículo en bloques y unidades didácticas. Una vez que tengas esto hecho, solo tendrás que distribuir las unidades a lo largo del curso.

Este subapartado tiene una clara orientación hacia el tiempo. Así que es aquí donde decides cuántas horas, días o sesiones le dedicas a cada tema y en qué momento del curso escolar.

¿Cómo hacer la temporalización de contenidos en la programación didáctica?

Nadie mejor que tú conoce tu programación didáctica, así que sabes bien qué unidades son más largas y cuáles más cortas. O cuáles resultan más interesantes. O aquellas que son más importantes y en las que debes detenerte más.

En la temporalización de la programación didáctica debes preguntarte cuánto tiempo necesitas para cada unidad y para cada bloque de contenidos. Puede ser que hayas creado una unidad introductoria que lleve solo un día. Puedes haber diseñado una unidad especial para Navidad, la cual trabajarás las dos últimas semanas de diciembre. Decide qué unidades requieren más tiempo y cuáles menos.

Por otro lado has de tener en cuenta las horas con que cuentas en tu asignatura. Para averiguarlo, puedes irte al currículo específico de tu comunidad autónoma y, allí donde estén los contenidos, deben aparecer las horas establecidas para tu materia. Estas son las que tienes en total en todo el curos. ¿Cómo sé cuántas horas semanales tengo? Puedes invertártelo o puedes irte a la web de un centro y mirar el horario. Ahí verás si se programan 2, 3, 4,… horas semanales para tu asignatura.

Junto con todo esto, también debes saber qué días de la semana darás clase. ¿Serán los lunes, martes y jueves? ¿O los miércoles y los viernes? En este aspecto, igual que antes, puedes tirar de inventiva o basarte en un horario real. La cuestión es que ahora vayas al calendario escolar y te fijes en los festivos y las vacaciones. ¿Cuántas clases pierdes? Aquellos días que tus clases coincidan con alguna fiesta debes restar las horas. Imagina que tienes tres sesiones semanales de 110 minutos (en FP). Multiplicándolas por las semanas de clase durante todo el curso (36 semanas), da 108 sesiones. A esto le quitamos seis sesiones que coiniden con días festivos y nos quedan 102 sesiones de 110 minutos. En total, tenemos 187 horas de clases. El currículo nos marca 190 horas. Así que buscaremos alguna actividad complementaria para completar esas 3 horas.

✍️ Las actividades extraescolares no entran dentro de este horario.

Establece tu calendario con la temporalización de contenidos

Busca un calendario escolar. En internet vas a encontrar miles. Puedes buscar en centros educativos o en sindicatos, por ejemplo. Y crea tu calendario con una tabla en el procesador de textos que estés usando o en una hoja de cálculo.

Diséñala a tu gusto. Puedes poner todos los días de la semana o solo aquellos en los que tengas clase. Indica los meses y los días, y marca en rojo los festivos. También puedes usar diferentes colores para cada bloque de contenidos o para cada unidad didáctica. Esto te ayudará a organizar mejor esa temporalización de la programación didáctica y a recordarlo con facilidad cuando expongas en las oposiciones.

Justifica tu temporalización en la programación didáctica

Todo tiene un porqué y debes dejarlo claro, tanto en la programación escrita como en la defensa. Está claro que las decisiones que has tomado acerca de la temporalización tienen una razón de ser. Es lógico que la unidad que habla da la Navidad la trabajemos en diciembre. Pero no es tan evidente que Lope de Vega lo estudiemos en mayo y no en noviembre. Sin embargo, hemos decidido estudiarlo en mayo. Epxlica tus razones y haz que todo sea coherente, que tenga sentido en su conjunto. Ningún planteamiento es erróneo si está bien argumentado. Así que, pregúntate siempre por qué y da una respuesta.

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